Tabla De Los Elementos Quimicos 2016?

16.06.2023 0 Comments

Tabla De Los Elementos Quimicos 2016

¿Qué pasó en 2016 con la tabla periódica?

Cuando, en diciembre, se añadieron cuatro nuevos elementos a la tabla periódica se les dio un nombre provisional a la espera de los oficiales. Ahora, medio año después, la IUPAC ya les ha puesto una denominación que se espera sea la oficial: nihonio, moscovio, tenesio y oganeso,14 de junio de 2016 El mundo científico dio la bienvenida al 2016 con cuatro nuevos miembros en la tabla periódica, cuando la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) confirmó que los elementos 113, 115, 117 y 118 completarían la séptima fila de la icónica tabla.

Estos cuatro nuevos elementos, considerados elementos químicos superpesados, fueron descubiertos por científicos rusos, japoneses y norteamericanos. La IUPAC anunció que los equipos del Joint Institute for Nuclear Research de Dubna (Rusia) y el Lawrence Livermore National Laboratory de California (EE.

UU.) habían demostrado ser los descubridores de los elementos 115, 117 y 118 junto a investigadores del Oak Ridge National Laboratory de Tennessee; mientras que el elemento 113 fue adjudicado meritocráticamente al Insituto Riken de Japón. Es ahora cuando la IUPAC les ha asignado los nombres preliminares que se espera que sean los definitivos una vez superen el periodo de revisión pública de cinco meses.

Elemento 113: Nihonio, Al ser descubierto por el Instituto Riken japonés, el nombre hará referencia al origen nipón de sus investigadores, ya que ‘nihonio’ significa “la tierra del sol naciente”. El símbolo será NH. Elemento 115: Moscovio, En homenaje a los científicos de la región de Dubna, situada en Moscú, por su labor en el descubrimiento en colaboración con los científicos norteamericanos. Su abreviatura es MC. Elemento 117: Tenesio, Con este nombre se reconoce la labor del Oak Ridge, el Laboratorio que se encuentra en Tennessee, y que llevará como símbolo el TS. Elemento 118: Oganeso, El último elemento rinde tributo a un científico en particular, el físico ruso Yuri Oganessian, que ha contribuido enormemente al descubrimiento de varios elementos superpesados.

Por tanto, los nuevos nombres siguen la tradición de que los elementos se identifiquen siguiendo ciertas reglas, como son los nombres de científicos o las ubicaciones geográficas de los institutos de investigación. Otras formas de identificarlos es en base a planetas y asteroides, a propiedades o a referencias mitológicas.

¿Cuántos elementos tiene la tabla periódica 2016?

Actualmente, la tabla periódica se compone de 118 elementos distribuidos en 7 filas horizontales llamadas periodos y 18 columnas verticales, conocidas como grupos.

¿Cuándo fue la última vez que se actualizo la tabla periódica?

La tabla periódica no ha sido actualizada desde su creación hace unos 150 años.

¿Cuál es la estructura de la tabla periódica actual?

¿Cómo se estructura la Tabla Periódica? Los 118 elementos que forman la Tabla Periódica actual se distribuyen en columnas (denominadas ‘grupo’ o ‘familia’) y filas (denominadas ‘periodos’) y están divididos en tres grandes categorías: Metales, Metaloides y No Metales.

¿Cuándo fue la última vez que se actualizo la tabla periódica?

La tabla periódica no ha sido actualizada desde su creación hace unos 150 años.

¿Quién dejo huecos en la tabla periódica?

Predicciones originales de 1870 – Los cuatro elementos predichos que eran de menor masa atómica que los elementos de las tierras raras, ekaboro (Eb), ekaaluminio (Ea), ekamanganeso (Em), y ekasilicio (Es), demostraron ser buenos predictores de las propiedades del escandio, galio, tecnecio y germanio respectivamente, y cada uno rellenaba el lugar de la tabla periódica asignado por Mendeléiev.

Las versiones iniciales de la tabla periódica no daban a los elementos de las tierras raras el tratamiento que ahora se les da, lo que ayuda a explicar el por qué las predicciones de Mendeléiev para estos elementos desconocidos más pesados no fueron tan bien como las predicciones de los cuatro elementos más ligeros, y por qué esas otras predicciones no son tan conocidas o documentadas.

El químico ruso Dmitri Mendeléyev (1834-1907) al crear su tabla periódica apreció que la secuencia periódica no coincidía y dedujo que esta contenía algunos espacios y predijo que estos corresponderían a elementos químicos todavía por descubrir. Para nombrarlos usó tres palabras eslavas ​ (que son idénticas a sus traducciones en sánscrito ) a modo de prefijoides:

  • eka- (‘uno’ o ‘1′) para indicar el primer elemento debajo de uno conocido. Ejemplos:
    • « ek actinio » (o « dvi lantano»), actualmente llamado untriennio
    • « ek aluminio » (Ea), actualmente llamado galio
    • « eka boro » (Eb), llamado escandio desde su descubrimiento en 1879
    • « eka iodo », actualmente llamado ástato
    • « eka manganeso » (Em), llamado tecnecio desde su descubrimiento en 1939
    • « eka plomo », actualmente llamado flerovio
    • « eka rradón », actualmente llamado oganesón y anteriormente ununoctio
    • « eka silicio » (Es) llamado germanio desde su descubrimiento en 1886
    • « eka tantalio », llamado protactinio desde su descubrimiento en 1917
  • dvi- (‘dos’ o ‘2′) para indicar el segundo elemento debajo de uno conocido. Ejemplo:
    • « dvi cesio », llamado francio desde su descubrimiento en 1939
    • « dvi lantano » (o « eka actinio »), actualmente llamado untriennio
    • « dvi telurio » (llamado polonio desde su descubrimiento en 1898)
  • tri- (‘tres’ o ‘3′) para indicar el tercer elemento debajo de uno conocido.
    • « tri manganeso » (llamado renio desde su descubrimiento en 1925).

¿Cuándo fue el último cambio de la tabla periódica?

Los orígenes – Un requisito previo necesario a la construcción de la tabla periódica era el descubrimiento de los elementos individuales. Aunque elementos como oro, plata, estaño, cobre, plomo y mercurio eran conocidos desde la antigüedad, el primer descubrimiento científico de un elemento tuvo lugar en 1669 cuando Hennig Brand descubrió el fósforo,

  1. Durante los siguientes 200 años, se adquirió un gran conocimiento sobre las propiedades de los elementos y de sus compuestos.
  2. En 1869, habían sido descubiertos un total de 63 elementos.
  3. Como el número de elementos conocidos iba creciendo, los científicos empezaron a buscar patrones en sus propiedades y a desarrollar esquemas para su clasificación.

Puedes ver la tabla periódica histórica para hacerte una idea de la época en la que se descubrió cada elemento. En 1817 Johann Dobereiner (a la izquierda) observó que el peso atómico del estroncio era aproximadamente la media entre los pesos del calcio y del bario, elementos que poseen propiedades químicas similares. En 1829, tras descubrir la tríada de halógenos compuesta por cloro, bromo y yodo, y la tríada de metales alcalinos litio, sodio y potasio, propuso que en la naturaleza existían tríadas de elementos de forma que el central tenía propiedades que eran un promedio de los otros dos miembros de la tríada (la Ley de Tríadas).

  1. Esta nueva idea de tríadas se convirtió en un área de estudio muy popular.
  2. Entre 1829 y 1858 varios científicos (Jean Baptiste Dumas, Leopold Gmelin, Ernst Lenssen, el von de Max Pettenkofer, y J.P.
  3. Cooke) encontraron que estos tipos de relaciones químicas se extendían más allá de las tríadas.
  4. Durante este tiempo se añadió el flúor al grupo de los halógenos; se agruparon oxígeno, azufre, selenio y teluro en una familia mientras que nitrógeno, fósforo, arsénico, antimonio y bismuto fueron clasificados en otra.

Las investigaciones llevadas a cabo presentaban la dificultad de que no siempre se disponía de valores exactos para las masas atómicas y se hacía difícil la búsqueda de regularidades. Primeros intentos de diseño de una tabla periódica Si una tabla periódica se considera como una clasificación de los elementos químicos que demuestran la periodicidad de las propiedades físicas y químicas, habría que atribuir la primera tabla periódica (publicada en 1862) al geólogo francés, A.E. Beguyer de Chancourtois (en la foto).

  • De Chancourtois dispuso los elementos según el orden creciente de sus pesos atómicos sobre una curva helicoidal en el espacio, de manera que los puntos que se correspondían sobre las sucesivas vueltas de la hélice, diferían en 16 unidades de peso atómico.
  • Los elementos análogos, estaban situados en tales puntos, lo que sugería una repetición periódica de las propiedades.
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Esta disposición se conoce como tornillo telúrico, Esto llevó a Chancourtois a proponer que las propiedades de los elementos son las propiedades de los números, De Chancourtois fue el primero en observar que las propiedades se repetían cada siete elementos, y usando esta representación pudo predecir la estequiometría de varios óxidos metálicos. John Newlands (a la izquierda), un químico inglés, redactó un trabajo en 1863 en el que clasificaba los 56 elementos estableciendo 11 grupos basados en propiedades físicas similares y mencionaba que en muchos pares de elementos similares existían diferencias en la masa atómica relacionadas con algún múltiplo de ocho. Ha habido alguna discordancia sobre quién merece ser reconocido como creador de la tabla periódica, si el alemán Lothar Meyer (a la izquierda) o el ruso Dmitri Mendeleiev. Trabajando independientemente, ambos químicos produjeron resultados notablemente similares y casi al mismo tiempo.

  • Un libro de texto de Meyer publicado en 1864 incluía una versión abreviada de una tabla periódica para clasificar los elementos.
  • La tabla comprendía la mitad de los elementos conocidos organizados en orden de su masa atómica y mostraba una periodicidad en función de ésta.
  • En 1868, Meyer construyó una tabla extendida que entregó a un colega para su evaluación.

Desgraciadamente para Meyer, la tabla de Mendeleiev se publicó en 1869, un año antes de que apareciera la de Meyer. Dmitri Ivanovich Mendeleiev (1834-1907), el menor de 17 hermanos, nació en el pueblo Siberiano de Tobolsk donde su padre era profesor de literatura rusa y filosofía (a la izquierda, Mendeleiev en 1904). Mendeleiev no fue considerado un buen estudiante en su juventud en parte debido a su aversión por las lenguas clásicas, que eran un requisito educativo importante en aquel momento, aunque sí mostró destreza para las matemáticas y la ciencia.

Tras la muerte de su padre, se trasladó a S. Petersburgo para estudiar en la universidad, graduándose en 1856. Mendeleiev impresionó tanto a sus instructores que le fue ofrecido un puesto para enseñar química. Tras pasar los años 1859 y 1860 en Alemania ampliando sus estudios retornó a su puesto de profesor en el que estuvo hasta 1890.

En este periodo escribió un libro de texto sobre química inorgánica, Principios de Química, que tuvo trece ediciones (la última en 1947) en el que organizaba los elementos conocidos en familias que presentaban propiedades similares. La primera parte del texto se consagró a la química, bien conocida, de los halógenos.

Luego, comenzó con la química de los elementos metálicos ordenándolos según su poder de combinación : metales alcalinos primero (poder de combinación de uno), los alcalinotérreos (dos), etc. Sin embargo, era difícil clasificar metales como cobre y mercurio que a veces presentaban valor 1 y otras veces 2.

Mientras intentaba buscar una salida a este dilema, Mendeleiev encontró relaciones entre las propiedades y los pesos atómicos de los halógenos, los metales alcalinos y los metales alcalinotérreos, concretamente en las series Cl – K – Ca, Br – Rb – Sr y I – Cs – Ba,

En un esfuerzo por generalizar este comportamiento a otros elementos, creó una ficha para cada uno de los 63 elementos conocidos en la que presentaba el símbolo del elemento, su peso atómico y sus propiedades físicas y químicas características. Cuando Mendeleiev colocó las tarjetas en una mesa en orden creciente de pesos atómicos disponiéndolas como en un solitario quedó formada la tabla periódica.

En 1869 desarrolló la ley periódica y publicó su trabajo Relación de las Propiedades de los Elementos y sus Pesos Atómicos, La ventaja de la tabla de Mendeleiev sobre los intentos anteriores de clasificación era que no sólo presentaba similitudes en pequeños grupos como las tríadas, sino que mostraba similitudes en un amplio entramado de relaciones verticales, horizontales, y diagonales.

  • En el momento que Mendeleiev desarrolló su tabla periódica, las masas atómicas experimentalmente determinadas no siempre eran exactas, y reordenó de nuevo los elementos a pesar de sus masas aceptadas.
  • Por ejemplo, cambió el peso del berilio de 14 a 9.
  • Esto colocó al berilio en el Grupo 2 encima del magnesio cuyas propiedades se parecían más que donde se había colocado antes (encima del nitrógeno).

En total Mendeleiev tuvo que mover 17 elementos a nuevas posiciones para poner sus propiedades en correlación con otros elementos. Estos cambios indicaron que había errores en los pesos atómicos aceptados de algunos elementos y se rehicieron los cálculos para muchos de ellos.

Sin embargo, aún después de que las correcciones fueron hechas, algunos elementos todavía necesitaron ser colocados en un orden diferente del que se deducía de sus pesos atómicos. A partir de los huecos presentes en su tabla, Mendeleiev predijo la existencia y las propiedades de elementos desconocidos que él llamó eka-aluminio, eka-boro, y eka-silicio.

Más tarde se descubrieron el galio, el escandio y el germanio coincidiendo con sus predicciones. Además del hecho que la tabla de Mendeleiev se publicó antes que la de Meyers, su trabajo era más extenso, prediciendo la existencia de otros elementos no conocidos en ese momento.

Un nuevo grupo de elementos Descubrimiento de los Gases Nobles En 1895 Lord Rayleigh informó del descubrimiento de un nuevo elemento gaseoso, llamado argón, que resultaba ser químicamente inerte. Este elemento no encajaba en ninguno de los grupos conocidos de la tabla periódica. En 1898, William Ramsey sugirió que el argón se colocara entre el cloro y el potasio en una familia con el helio, a pesar del hecho de que el peso atómico del argón era mayor que el del potasio.

Este grupo fue llamado “grupo cero” debido a la valencia cero de estos elementos. Ramsey predijo con precisión el descubrimiento futuro del neón y sus propiedades. El número atómico como criterio de ordenación La estructura atómica y la Tabla Periódica Aunque la tabla de Mendeleiev demostró la naturaleza periódica de los elementos, la explicación de por qué las propiedades de los elementos se repiten periódicamente tuno que esperar hasta el siglo XX. En 1911 Ernest Rutherford (a la izquierda) publicó sus estudios sobre la emisión de partículas alfa por núcleos de átomos pesados que llevaron a la determinación de la carga nuclear. Demostró que la carga nuclear en un núcleo era proporcional al peso atómico del elemento. También en 1911, A. van der Broek propuso que el peso atómico de un elemento era aproximadamente igual a la carga. Esta carga, más tarde llamada número atómico, podría usarse para numerar los elementos dentro de la tabla periódica. En 1913, Henry Moseley publicó los resultados de sus medidas de las longitudes de onda de las líneas espectrales de emisión de rayos X observando que la ordenación de los elementos por estas longitudes de onda coincidía con la ordenación obtenida con el criterio de los números atómicos. Con el descubrimiento de isótopos de los elementos, se puso de manifiesto que el peso atómico no era el criterio que marcaba la ley periódica como Mendeleiev, Meyers y otros habían propuesto, sino que las propiedades de los elementos variaban periódicamente con número atómico. La pregunta de por qué la ley periódica existe se contestó gracias al conocimiento y comprensión de la estructura electrónica de los elementos que comenzó con los estudios de Niels Bohr sobre la organización de los electrones en capas y con los descubrimientos de G.N. Lewis sobre los enlaces de pares de electrones. La Tabla Periódica Moderna Los últimos cambios importantes en la tabla periódica son el resultado de los trabajos de Glenn Seaborg a mediados del siglo XX, empezando con su descubrimiento del plutonio en 1940 y, posteriormente, el de los elementos transuránidos del 94 al 102. Seaborg, premio Nobel de Química en 1951, reconfiguró la tabla periódica poniendo la serie de los actínidos debajo de la serie de los lantánidos. En las tablas escolares suele representarse el símbolo, el nombre, el número atómico y la masa atómica de los elementos como datos básicos y, según su complejidad, algunos otros datos sobre los elementos.

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¿Quién fue el que modifico la tabla periódica?

Algunas de las sustancias básicas naturales, que denominamos elementos, se conocen desde la más remota antigüedad. Pero sólo en el siglo pasado llegó a saberse que existen un centenar de elementos y a comprenderse en qué se asemejan o difieren entre sí.

  • Guenrij Teterin y Claire Terlon Anteriormente, la obra de Copérnico y de Galileo había puesto orden en el caos de la astronomía.
  • Newton había hecho lo mismo con la mecánica y Darwin y Pavlov con la biología.
  • Mucho después Bohr y Einstein efectuaron aportaciones fundamentales a la física del átomo.
  • En cuanto a la química, uno de sus grandes momentos fue el año de 1869, en que el investigador ruso Dmitri Ivanovich Mendeleyev formuló la ley periódica de los elementos químicos.

La formulación de la ley periódica supuso para la química el paso de una disciplina que aplicaba métodos casi medievales de tanteo a una ciencia moderna capaz de predecir elementos nunca vistos, oídos, tocados ni olidos por el hombre. La ordenación coherente de los elementos por Mendeleev coronó los esfuerzos realizados por los hombres de ciencia de muchos países para descubrir el sistema que rige las propiedades de estas sustancias básicas.

La idea de Mendeleev supuso virtualmente un salto cuántico con respecto a la sencilla tabla esbozada en el siglo XVIII por el químico francés Antoine Lavoisier, que incluía, junto a los elementos físicos, lo que él denominaba “fluidos imponderables” como la luz y la energía procedente del calor. Aunque lejos aún del enfoque rigurosamente lógico de Mendeleev, el esfuerzo de Lavoisier estableció las condiciones para que otros científicos rechazaran la teoría del flogisto.

Se trataba del antiguo concepto químico, aparecido en los comienzos de la civilización griega, de que el fuego en sus diversas formas era un componente físico o material de la naturaleza. El análisis de Lavoisier fue perfeccionado hacia 1803 por el químico inglés John Dalton, cuya teoría atómica atribuía un “peso” atómico característico a cada uno de los 23 elementos admitidos por Lavoisier.

  • Descubrimientos como éste, junto con el concepto de “peso equivalente” formulado por otro inglés, William Wollaston, abrieron el camino que permitió a los químicos posteriores percibir un orden coherente entre todos los elementos que se encuentran en la naturaleza.
  • Pero, hasta Mendeleev, la noción misma de lo que constituye un elemento seguía siendo vaga y estando sujeta a interpretaciones personales.

Hacia 1850, se habían identificado otros treinta elementos, lo que elevaba el total de los conocidos a algo más de sesenta. Hombres de ciencia como Johann Döbereiner, Leopold Gmelin, E. Lennsen, Max von Pettenkofer, Jean-Baptiste Dumas, Willard Glbbes y John Gladstone, por citar sólo algunos, publicaron tablas de ordenación química.

En 1817, las “triadas” de Döbereiner constituyeron un intento de correlacionar grupos de tres elementos por la semejanza de sus pesos atómicos. En 1852, Gmelin transformó las triadas en series de cuatro y cinco elementos (tetradas y péntadas) clasificándolos según sus pesos atómicos, en orden ascendente.

Entre los investigadores que Dmitri Mendeleev menciona como |os que más influyeron en su labor se cuentan los científicos franceses Dumas y Lennsen. La aportación de Dumas fue un método para calcular el peso atómico de los elementos de un grupo dado, y la de Lennsen una primera tentativa de interpolar los pesos atómicos de elementos aún no descubiertos.

  • Durante el decenio que sigue a 1860 aparecieron nuevas formas de clasificación de los elementos.
  • Una de ellas fue el “tornillo telúrico” de Alexandre Beguyer de Chancourtois, ordenación en espiral alrededor de un cilindro Imaginario.
  • Sorprende al lector de hoy este curioso paralelismo con la “doble hélice” de la moderna química genética.

Según otra opinión sostenida en la misma época por el inglés John Newlands, cada ocho elementos en orden ascendente de pesos atómicos se repiten ciertas características. Esta manera de ver recibió el nombre de teoría de las octavas, por analogía con la escala diatónica de las formas musicales de Occidente.

Probablemente la más sugestiva de las nuevas ¡deas fue la expuesta por el científico alemán Lothar Meyer. En 1864, Meyer publicó una tabla que recogía 44 de los 62 elementos conocidos ordenados según su “valencia” y no según su peso atómico. En acepción no lejana de la actual, por valencia se entendía la capacidad de combinación de un átomo de un elemento.

En el agua, o H20, la valencia del oxígeno es dos porque uno de sus átomos puede unirse con otros dos (en este caso dos átomos de hidrógeno). Y la valencia del hidrógeno constituía el punto de partida de la primera tabla de Meyer. Una tabla posterior propuesta por el mismo científico se basaba en los pesos atómicos.

Estos esfuerzos y los de otros tres científicos, William Odling, Gustavus Hinrichs y H. Baumhauer, constituían pasos en la verdadera dirección, aunque pocas personas cultivadas pensaran entonces que se trataba de algo más que de ejercicios mentales. Algunos químicos consideraban que la correlación de propiedades de los elementos agrupados en triadas, octavas o a lo largo de la espiral telúrica era fortuita y, por lo tanto, poco más que una analogía superficial.

Incluso cuando Newlands presentó una comunicación a la prestigiosa Chemical Society británica, se le preguntó, Irónicamente, si no se obtendrían los mismos resultados disponiendo los elementos en orden alfabético. ¿Qué aportó, en definitiva, la teoría de Mendeleev? En pocas palabras, éste propuso disponer los elementos en líneas y columnas (también denominados “períodos” y “grupos”) dentro de un rectángulo, con sus pesos atómicos en orden ascendente de Izquierda a derecha dentro de la misma línea hasta bajar a la segunda y así sucesivamente.

  1. Las columnas se determinaron en función de los elementos que poseían propiedades análogas, por ejemplo, el mismo tipo de óxido.
  2. El número mínimo de átomos de un elementos (R) que se combinan con el número mínimo de átomos de oxígeno (O) aparecía en la primera columna y la proporción en que se combinaban aumentaba hacia la séptima columna.

Como sólo se conocían entonces unos 60 elementos, bastaban ocho columnas, que siguen siendo suficientes. En efecto, la disposición de todo el sistema actualmente en uso fue establecida por Mendeleev cuando sólo se conocían poco más de la mitad de sus componentes.

Mendeleev supo desde el principio que había elaborado un procedimiento científico para situar los elementos químicos en un sistema conveniente. Aún más, se dio cuenta de que había descubierto una ley objetiva, natural. Sin embargo, del mismo modo que, según opinión popular, Newton concibió la gravitación universal al caerle en la cabeza una manzana (o que Watt percibió que una cazuela podría transformarse en la máquina de vapor), aún hay quien piensa que Mendeleev llegó a la formulación de la ley periódica.

como resultado de un sueño. Suele pasarse por alto que, aunque la verdad científica irrumpe a veces en la mente humana como un relámpago, el mismo científico puede haber consagrado varios años de dura investigación a ese tema. Como dijo Pasteur algún tiempo, después, “el azar sólo favorece a la mente preparada”.

Si examinamos las actividades de Mendeleev antes de 1869, resulta claro que el descubrimiento de la tabla periódica no fue un mero accidente. Aunque la tabla de Mendeleev fue considerada por algunos científicos como una más de una serie infinita de hipótesis dudosas, uno de sus grandes méritos fue indudablemente su audacia.

Los progresos de la química durante el pasado siglo demuestran que la teoría de Mendeleev era correcta en otros dos puntos. Su autor anunció que se descubrirían nuevos elementos para llenar los vacíos del sistema por él ideado y que los pesos atómicos de algunos elementos que no se ajustaban a su tabla se habían calculado erróneamente.

  • En el último caso (con respecto a los pesos atómicos de los elementos cerio, indio, titanio, uranio, itrio y otros) se demostró pronto que Mendeleev tenía razón, en cuanto nuevas investigaciones permitieron rectificar los pesos incorrectos.
  • Cuando el peso de los elementos no parecía convenir (como el uranio con el peso atómico 116), el científico ruso formuló una conjetura sobre el valor verdadero.
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Por ejemplo, dobló arbitrariamente el peso del uranio elevándolo a 232; hoy sabemos que el peso real de ese elemento es 238,04. En el caso, más importante, de las lagunas en la tabla periódica, Mendeleev pudo ver identificados y descritos tres nuevos elementos en los dieciseis años que siguieron a su histórica comunicación a la asamblea de los químicos rusos.

  1. Entre los elementos por él previstos figuran los que primero se denominaron ekaaluminio, eka-boro y eka-silicío (“eka” significa “uno” en sánscrito) y que luego recibieron un nuevo nombre en honor de los países donde fueron descubiertos.
  2. El eka-aluminio, identificado científicamente en 1875 por el francés PaulEmlle Lecoq de Boisbaudran, se denominó galio (peso atómico 69,72).

El galio llenó el “hueco” de la tabla entre el aluminio y el indio. El eka-boro, que Mendeleev había predicho tendría un peso atómico comprendido entre el del calcio y el del titanio (40 y 48), fue descubierto en 1879, recibiendo el nombre de escandio en honor de Suecia, patria de su descubridor Lars Frederick Nilson.

  • El peso atómico definitivo de este elemento (44,956) no se determinó hasta 1955.
  • El tercer elemento, el llamado ekasilício, recibió el nombre de germanio cuando se descubrió en 1886.
  • Con un peso atómico de 72,59 y propiedades análogas a las predichas por Mendeleyev, el germanio fue identificado por Clemens Alexander Winkler, profesor de química en la Escuela de Minas de Friburgo, Alemania.

Además de ser un excelente teórico, Mendeleev demostró ser un hombre práctico. Antes de morir en 1907, emprendió investigaciones químicas en los campos petrolíferos de Bakú, Rusia, y de Pensilvanla, EUA, así como en los manantiales caucasianos de nafta, una mezcla de hidrocarburos análoga a la parafina.

  1. Los hidrocarburos son componentes químicos formados únicamente de carbón e hidrógeno.) Mucho después de que Mendeleev muriera de pulmonía en 1907, se identificaron otros dos elementos químicos cuya existencia él predijo.
  2. En 1925, los esposos alemanes Walter e Ida Noddack aislaron el renio, al que Mendeleev había denominado bimanganeso.

El renio, metal -duro y gris a menudo usado en pares termoeléctricos, tiene un peso atómico de 186,20. Mas tarde, a los setenta años del descubrimiento de Mendeleev, la investigadora francesa profesora Marguerite Perey identificó el ekaceslo (llamado desde entonces francio) en el Instituto del Radio de París.

El número atómico del francio es 87. El descubrimiento de la ley periódica trajo consigo uno de los descubrimientos científicos más sensacionales de fines del siglo XIX: el del gas “Inerte” argón. Su hallazgo se debió tanto a Sir William Ramsay como a Lord Rayleigh. El primero sugirió a Rayleigh en 1894, después de una cuidadosa experimentación, que “.había sitio para elementos gaseosos al final de la primera columna de la tabla periódica”.

Los dos químicos anunciaron posteriormente el nuevo gas en una reunión celebrada en Oxford. Hoy día sabemos que el argón y demás gases similares no son inertessino que pueden combinarse con otros elementos. Si Mendeleev no previo la existencia de los gases inertes, fue simplemente por su “cualidad” predominante de inactividad.

Dos años después (1896), Ramsay en Inglaterra y el químico sueco Per Theodor Cleve, trabajando independientemente, descubrieron el helio. Durante varios años se había observado la actividad del helio (del nombre griego del sol) mediante el espectroscopio, como uno de los componentes de la atmósfera solar.

Basándose en el razonamiento de Mendeleev, Ramsay estaba convencido de la existencia de otros gases similares. En 1898, él y Morris Travers identificaron otros tres gases “inertes” néon, xenón y criptón. Esta familia de elementos constituyó la columna “0” de la tabla periódica.

  • En el mismo año de 1898, Pierre Curie y su esposa polaca María Sklodowska descubrieron el fenómeno de la radiactividad, que socavaba una de las bases mismas de la ley de Mendeleyev: la invariabilidad del átomo.
  • A pesar de ello, Mendeleev no vio ninguna contradicción entre su ley y la existencia de elementos radiactivos cuando visitó el laboratorio parisiense de los Curie en 1902.

Sin embargo, diez años después y cuando ya había muerto Mendeleev, el número de elementos radiactivos ascendía ya a 37 y los científicos comenzaban a dudar de la adaptabilidad del sistema periódico, preguntándose si la ordenación de Mendeleev podía ser válida al no haber, como parecía, espacio en la tabla para los elementos recién descubiertos.

  1. En 1913, en vísperas del estallido de la primera guerra mundial, se impuso claramente la necesidad de introducir otra modificación en la relación entre la estructura de un elemento y su posición en el sistema periódico.
  2. Henry Moseley, físico Inglés de 25 años, que había analizado el espectro radiográfico de 51 elementos, observó que existía una relación entre el número atómico de un elemento y la frecuencia de los rayos X que emite al ser bombardeado con rayos catódicos.

(El número atómico de un elemento indica el número de electrones que giran alrededor del núcleo de uno de sus átomos.) Como consecuencia de la obra de este joven y brillante científico (que murió en acto de servicio en los Dardanelos en 1915), otros siete vacíos de la tabla periódica iban a recibir nuevos ocupantes.

Aparte del renio y del francio ya citados, estos nuevos elementos eran el tecnecio, el promecio, el hafnio, el astato y el protactinio. El descubrimiento de estos nuevos elementos, encontrados gracias a una técnica que no pudo conocer Mendeleev, en modo alguno trastornó la disposición original de los elementos en su tabla.

Poco después del descubrimiento de Moseley, otro inglés, Frederick Soddy, introdujo la noción de “Isótopo” (del griego “igual lugar”). Todos los isótopos de un elemento poseen las mismas propiedades químicas. Las propiedades físicas son también idénticas, con la excepción del peso o “masa” del átomo.

La mayor parte de la masa está situada en el núcleo del átomo, que consta del protón provisto de una carga eléctrica positiva y del neutrón eléctricamente neutro. (La “nube” de electrones planetarios con carga positiva consta de partículas, cada una de las cuales tiene una masa de 1/1836 aproximadamente con respecto a la del protón.) El mismo año 1913, al propio tiempo, que el químico polaco Kasimir Fajans, Soddy demostró que, cuando un elemento se desintegra por radiactividad, la nueva posición que ocupa en la tabla periódica depende del tipo de radiación que emite.

La desintegración alfa (por pérdida de partículas alfa) desplaza al elemento dos lugares hacia la izquierda de la tabla, mientras que la desintegración beta, o emisión de electrones, desplaza al elemento un lugar hacia la derecha. El cierto que había algunas anomalías en el método de ordenar los elementos propuesto inicialmente por Mendeleev.

  1. En un corto número de casos hubo que colocar elementos que eran ligeramente más pesados que otros, delante de éstos.
  2. El teluro (127,6) fue ubicado antes que el yodo (126,9), el cobalto (58,9) antes que el níquel (58,7) y el torio (232,0) antes que el protactinio (231,0).
  3. Una vez adoptado como patrón el número atómico, se observó que si los elementos se clasificaban por sus cargas eléctricas nucleares, sus posiciones en la tabla periódica coincidían con las predichas por Mendeleyev.

Asi se construye el sistema periódico que, colgado en la pared del laboratorio, tan bien conocen hoy día los estudiantes de química.