Tabla Comparativa De La Globalizacion Ventajas Y Desventajas?

16.06.2023 0 Comments

Tabla Comparativa De La Globalizacion Ventajas Y Desventajas

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la globalización?

Ventajas y desventajas de la globalización

Área Ventajas Desventajas
Cultura Multiculturalidad. Mayor riqueza lingüística. Transculturación. Desaparición de lenguas y dialectos autóctonos.
Ambiente Fomenta el turismo. Genera daños al medio ambiente.

¿Cuáles son las desventajas de la globalización?

Por una parte, la principal desventaja de la globalización es que tiende a que el capital se concentre en ciertos estratos sociales, potenciando la desigualdad y concentrando el capital y el poder en un porcentaje muy pequeño de la población.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la globalización cultural?

Ventajas y desventajas de la globalización cultural – Entre las ventajas de la globalización cultural podemos destacar que permite a las personas aprender sobre las distintas idiosincrasias y comosvisiones del mundo. Esto debería tener como consecuencia un mayor respeto a la diversidad.

La globalización cultural permite que una persona nacida en Europa, por ejemplo, pueda entender, e incluso empatizar, con la forma de ver el mundo en los países asiáticos. Sin embargo, como contraparte, la globalización cultural puede tener como consecuencia la pérdida de ciertas costumbres locales. Puede ser, por ejemplo, que ciertas prácticas sean desplazadas por otras del extranjero.

Lo anterior suele señalarse, por ejemplo, cuando comienzan a celebrarse ciertas fechas como Halloween en algunos países donde antes no existía dicha tradición. Así, el día de las brujas podría restarle protagonismo a alguna festividad local que tiene lugar también a finales de octubre.

¿Qué ventajas y desventajas tiene la globalización para las empresas?

Para las empresas de logística y, si de alguna forma se expresa la globalización económica, es con el crecimiento del transporte internacional, El transporte de mercancías, con la expansión del comercio, es el gran reto, la gran oportunidad y la gran herramienta de las empresas de logística internacional, Las empresas de logística, ante el reto de la globalización, pueden ver cómo las ventajas y desventajas de este mercado internacional son ambiguas y que un mismo aspecto que se muestra beneficioso puede, también, acabar por ser un riesgo. ¿Cuáles son las ventajas de la globalización? · Mayor competitividad,

Aumentar la eficiencia consiguiendo más con menos es la única manera de adelantar a la competencia. · Ampliación de mercados, Se consigue llegar a productos, mercados y potenciales clientes que antes eran inalcanzables. · Visión global de la gestión de la empresa. Los procesos empresariales se engrasan mejor y funcionan con mayor precisión.

Los diferentes actores del proceso se especializan y actúan mejor. · Modernización y profesionalización, En un escenario global de altísima competencia no hay sitio para aficionados ni para quien no aplica las técnicas más modernas. · Reducción de costes,

  • Con el mundo entero a su disposición, la empresa puede elegir dónde situar sedes y locales.
  • La empresa debe ser consciente de las desventajas : · Grandes riesgos operacionales y de coordinación,
  • Trabajar en varios entornos multiplica los riesgos logísticos.
  • Hay que lidiar con diferentes circunstancias, legislaciones, tradiciones comerciales, idiomas y condiciones laborales.

· Costes por distancia. En el transporte mundial, el coste de transporte por unidad crece con la distancia. · Inventarios reducidos, Es muy difícil gestionar con eficacia un gran inventario en un mercado global manteniendo la calidad del servicio.

¿Qué ventajas tiene la globalización?

I. Introducción El término “globalización” ha adquirido una fuerte carga emotiva. Algunos consideran que la globalización es un proceso beneficioso -una clave para el desarrollo económico futuro en el mundo-, a la vez que inevitable e irreversible. Otros la ven con hostilidad, incluso temor, debido a que consideran que suscita una mayor desigualdad dentro de cada país y entre los distintos países, amenaza el empleo y las condiciones de vida y obstaculiza el progreso social.

En esta nota se analizan de manera general algunos aspectos de la globalización y se procura identificar en qué forma los países pueden aprovechar las ventajas de este proceso, evaluando al mismo tiempo desde una óptica realista las posibilidades y riesgos que plantea. La globalización ofrece grandes oportunidades de alcanzar un desarrollo verdaderamente mundial, pero no está avanzando de manera uniforme.

Algunos países se están integrando a la economía mundial con mayor rapidez que otros. En los países que han logrado integrarse, el crecimiento económico es más rápido y la pobreza disminuye. Como resultado de la aplicación de políticas de apertura al exterior, la mayor parte de los países de Asia oriental, que se contaban entre los más pobres del mundo hace 40 años, se han convertido en países dinámicos y prósperos.

  • Asimismo, a medida que mejoraron las condiciones de vida fue posible avanzar en el proceso democrático y, en el plano económico, lograr progresos en cuestiones tales como el medio ambiente y las condiciones de trabajo.
  • En los años setenta y ochenta, muchos países de América Latina y África, a diferencia de los de Asia, aplicaron políticas orientadas hacia el sector interno y su economía se estancó o deterioró, la pobreza se agravó y la alta inflación pasó a ser la norma.

En muchos casos, sobre todo en África, los problemas se vieron agravados por factores externos adversos. No obstante, al modificarse las políticas en estas regiones, el ingreso comenzó a aumentar. Actualmente se está produciendo una importante transformación.

Alentar esta transformación -y no dar marcha atrás- es la mejor forma de fomentar el crecimiento económico, el desarrollo y la lucha contra la pobreza. Las crisis desencadenadas en los mercados emergentes en los años noventa han mostrado a las claras que las oportunidades que ofrece la globalización tienen como contrapartida el riesgo de la volatilidad de los flujos de capital y el riesgo de deterioro de la situación social, económica y ambiental como consecuencia de la pobreza.

Para todas las partes interesadas -en los países en desarrollo o los países avanzados y, por supuesto, para los inversionistas- esta no es una razón para dar marcha atrás sino para respaldar reformas que fortalezcan las economías y el sistema financiero mundial de modo de lograr un crecimiento más rápido y garantizar la reducción de la pobreza.

¿Cómo se puede ayudar a los países en desarrollo, especialmente a los más pobres, a recuperar el terreno perdido? ¿La globalización agrava la desigualdad o puede ayudar a reducir la pobreza? ¿Se exponen inevitablemente a la inestabilidad los países integrados a la economía mundial? Estas son algunas de las preguntas a las que se procura responder en las secciones siguientes.

II. ¿Qué es la globalización? La “globalización” económica es un proceso histórico, el resultado de la innovación humana y el progreso tecnológico. Se refiere a la creciente integración de las economías de todo el mundo, especialmente a través del comercio y los flujos financieros.

  1. En algunos casos este término hace alusión al desplazamiento de personas (mano de obra) y la transferencia de conocimientos (tecnología) a través de las fronteras internacionales.
  2. La globalización abarca además aspectos culturales, políticos y ambientales más amplios que no se analizan en esta nota.
  3. En su aspecto más básico la globalización no encierra ningún misterio.

El uso de este término se utiliza comúnmente desde los años ochenta, es decir, desde que los adelantos tecnológicos han facilitado y acelerado las transacciones internacionales comerciales y financieras. Se refiere a la prolongación más allá de las fronteras nacionales de las mismas fuerzas del mercado que durante siglos han operado a todos los niveles de la actividad económica humana: en los mercados rurales, las industrias urbanas o los centros financieros.

  1. Los mercados promueven la eficiencia por medio de la competencia y la división del trabajo, es decir, la especialización que permite a las personas y a las economías centrarse en lo que mejor saben hacer.
  2. Gracias a la globalización, es posible beneficiarse de mercados cada vez más vastos en todo el mundo y tener mayor acceso a los flujos de capital y a la tecnología, y beneficiarse de importaciones más baratas y mercados de exportación más amplios.

Pero los mercados no garantizan necesariamente que la mayor eficiencia beneficiará a todos. Los países deben estar dispuestos a adoptar las políticas necesarias y, en el caso de los países más pobres, posiblemente necesiten el respaldo de la comunidad internacional a tal efecto.

III. Crecimiento sin precedente y mayor desigualdad: Tendencias del ingreso en el siglo XX La globalización no es un fenómeno reciente. Algunos analistas sostienen que la economía mundial estaba tan globalizada hace 100 años como hoy. Sin embargo, nunca antes el comercio y los servicios financieros han estado tan desarrollados e integrados.

El aspecto más sorprendente de este proceso es la integración de los mercados financieros, que ha sido posible gracias a las comunicaciones electrónicas modernas. En el siglo XX hubo un crecimiento económico sin precedente, que casi quintuplicó el PIB mundial per cápita.

Sin embargo, este crecimiento no fue regular, ya que la mayor expansión se concentró en la segunda mitad del siglo, período de rápida expansión del comercio exterior acompañada de un proceso de liberalización comercial y, en general un poco más tarde, de la liberalización de las corrientes financieras.

En el gráfico 1a se divide el siglo en cuatro períodos 1, En el período entre las dos guerras mundiales, el mundo le dio la espalda a la internacionalización -o la globalización como se la llama actualmente- y los países cerraron su economía y adoptaron medidas proteccionistas y un control generalizado de los capitales.

  • Este fue el principal factor determinante de los devastadores resultados de ese período: el crecimiento del ingreso per cápita se redujo a menos del 1% entre 1913 y 1950.
  • Durante el resto del siglo, aunque la población creció a un ritmo extraordinario, el aumento del ingreso per cápita superó el 2%, principalmente durante la fase de expansión de que disfrutaron los países industriales después de la guerra.

El siglo XX estuvo marcado por un notable crecimiento del nivel medio de ingresos, pero los datos muestran a las claras que este crecimiento no estuvo repartido de manera igualitaria. La brecha entre los países ricos y los países pobres, y entre los sectores ricos y pobres dentro de cada país, se amplió.

  1. Para la cuarta parte de la población mundial más rica el PIB per cápita casi se sextuplicó durante el siglo, en tanto que para la cuarta parte más pobre no llegó a triplicarse (gráfico 1b).
  2. Sin duda, la desigualdad de ingresos se ha agravado.
  3. Sin embargo, cabe señalar que el PIB per cápita no explica totalmente la situación (véase la sección IV).

IV. ¿En qué medida están integrados los países en desarrollo? La globalización supone una integración cada vez mayor del comercio mundial y los mercados financieros. Pero, ¿en qué medida han participado los países en desarrollo en esta integración? Los esfuerzos de estos países para ponerse a la par de las economías avanzadas han tenido resultados dispares.

  • En el gráfico 2a se observa que, desde los años setenta, en algunos países -sobre todo asiáticos- el ingreso per cápita se aproxima con rapidez a los niveles alcanzados en los países industriales.
  • Un mayor número de países en desarrollo sólo ha avanzado lentamente o ha perdido terreno.
  • Específicamente, en África el ingreso per cápita se redujo en comparación con los países industriales, y en algunos países disminuyó en términos absolutos.

El gráfico 2b explica en parte esta evolución: los países que recuperaron terreno son aquellos en los cuales el comercio exterior registró una vigorosa expansión. Considérense cuatro aspectos de la globalización:

Comercio exterior, La participación del conjunto de países en desarrollo en el comercio mundial aumentó del 19% en 1971 al 29% en 1999. No obstante, el gráfico 2b muestra grandes diferencias entre las principales regiones. Por ejemplo, las economías asiáticas recientemente industrializadas han logrado resultados satisfactorios, en tanto que África en su conjunto ha tenido un desempeño mediocre. La composición de las exportaciones de los países también es un factor importante. El mayor aumento se ha producido, por amplio margen, en la exportación de bienes manufacturados, en tanto que ha disminuido la participación en el total mundial de las exportaciones de productos primarios -entre ellos los alimentos y las materias primas-, que en general provienen de los países más pobres. Movimientos de capital, En el gráfico 3 se ilustra un fenómeno que muchas personas asocian a la globalización: un fuerte aumento de los flujos de capital privado hacia los países en desarrollo durante gran parte de los años noventa. El gráfico también muestra que a) el aumento se produjo tras un período -en los años ochenta- en que los flujos financieros fueron especialmente limitados, b) los flujos oficiales netos de “ayuda” o asistencia para el desarrollo disminuyeron considerablemente desde principios de los años ochenta, y c) la composición de los flujos privados se ha modificado de manera extraordinaria. La inversión extranjera directa ha pasado a ser la categoría más importante. La inversión de cartera y el crédito bancario aumentaron, pero han mostrado mayor inestabilidad, y se redujeron de manera abrupta a raíz de las crisis financieras de finales de los años noventa. Migraciones, Los trabajadores se desplazan de un país a otro en parte en busca de mejores oportunidades de empleo. El número de personas en esta situación aún es bastante pequeño, pero en el período 1965-90 la mano de obra extranjera aumentó alrededor del 50% en todo el mundo. La mayor parte de las migraciones se produjeron entre países en desarrollo. No obstante, la corriente migratoria hacia las economías avanzadas probablemente de lugar a una convergencia de los salarios a nivel mundial. También es posible que los trabajadores regresen a los países en desarrollo y que los salarios aumenten en estos países. Difusión de los conocimientos (y la tecnología), El intercambio de información es un aspecto de la globalización que a menudo se pasa por alto. Por ejemplo, la inversión extranjera directa da lugar no sólo a una expansión del capital físico sino también a la innovación técnica. Con carácter más general, la información sobre métodos de producción, técnicas de gestión, mercados de exportación y políticas económicas está disponible a un costo muy bajo y representa un recurso muy valioso para los países en desarrollo.

En esta nota no se analiza en detalle el caso especial de las economías en transición de un sistema de planificación centralizada a un sistema económico de mercado, pero también estas economías se están integrando cada vez más a la economía mundial. En realidad, la expresión “economía en transición” es cada vez menos precisa. V. ¿Se acrecientan la pobreza y la desigualdad debido a la globalización? En el siglo XX, el ingreso medio mundial per cápita registró un fuerte aumento, pero con considerables variaciones entre los países. Se observa claramente que la brecha de ingresos entre los países ricos y los países pobres se ha ampliado a lo largo de varias décadas.

  • En la última edición de Perspectivas de la economía mundial se analizan 42 países (que representan casi el 90% de la población mundial) sobre los que se dispone de datos para la totalidad del siglo XX.
  • La conclusión a la que se llega es que el producto per cápita creció apreciablemente, pero la distribución del ingreso entre los países muestra hoy una mayor desigualdad que a comienzos del siglo.

Sin embargo, el ingreso no lo explica todo; una medición más amplia del bienestar que tiene en cuenta las condiciones sociales muestra que los países más pobres han logrado considerables avances. Por ejemplo, en algunos países de bajo ingreso, como Sri Lanka, los indicadores sociales son extraordinarios.

En un estudio reciente 2 se llega a la conclusión de que, si se comparan los países utilizando los indicadores del desarrollo humano (IDH) elaborados por las Naciones Unidas, que tienen en cuenta la educación y la esperanza de vida, el panorama es muy diferente del que muestran los datos referidos solamente al ingreso.

En realidad, es posible que la brecha se haya reducido. De este estudio se infiere sorprendentemente que existe un contraste entre lo que podría denominarse la “brecha de ingresos” y la “brecha entre los indicadores del desarrollo humano”. Actualmente, el nivel de ingresos (ajustados por la inflación) de los países pobres es aún mucho más bajo que el de los grandes países en 1870, y además la brecha de ingresos se ha ampliado.

  1. No obstante, a juzgar por los indicadores del desarrollo humano, la situación de los países pobres es hoy mucho mejor que la que existía en 1870 en los grandes países.
  2. Esto se debe en gran medida a que los avances médicos y el mejoramiento de las condiciones de vida han aumentado considerablemente la esperanza de vida.

Sin embargo, aunque la brecha entre los indicadores del desarrollo humano se ha reducido a largo plazo, son demasiadas las personas que están quedando a la zaga. La esperanza de vida puede haber aumentado, pero para muchos la calidad de vida no mejoró, y muchos aún se encuentran sumidos en la indigencia.

  1. A esto se suma la propagación del SIDA por toda África en el último decenio, que está reduciendo la esperanza de vida en muchos países.
  2. Nuevamente es urgente aplicar políticas orientadas específicamente a combatir la pobreza.
  3. En los países que registren un crecimiento satisfactorio y apliquen políticas correctas cabe esperar una reducción sostenida de la pobreza, dado que los datos recientes corroboran que existe por lo menos una correspondencia de uno a uno entre el crecimiento y la reducción de la pobreza.

Además, si se aplican políticas orientadas firmemente a combatir la pobreza -por ejemplo, mediante gastos sociales adecuadamente focalizados- es mucho más probable que el crecimiento se traduzca en una reducción mucho más rápida de la pobreza. Esta es una razón contundente para que todos los responsables de la política económica, incluido el FMI, tengan en cuenta de manera más explícita el objetivo de reducir la pobreza.

VI. Cómo pueden los países más pobres recuperar con mayor rapidez el terreno perdido? Las condiciones de vida mejoran como consecuencia de la acumulación de capital físico (inversiones) y capital humano (mano de obra) y de los avances en la tecnología (lo que en economía se denomina “productividad total de los factores de producción” 3,

Muchos elementos pueden facilitar o entorpecer estos avances. La experiencia acumulada por los países que han registrado un crecimiento del producto más acelerado revela la importancia de crear condiciones conducentes al aumento del ingreso per cápita a largo plazo.

La estabilidad económica, el desarrollo institucional y la reforma estructural son al menos tan importantes para el desarrollo a largo plazo como las transferencias financieras, con todo lo indispensables que éstas puedan ser. Lo que cuenta es el conjunto de políticas, asistencia financiera y técnica y, en caso necesario, alivio de la deuda.

Forman parte de este conjunto:

La estabilidad macroeconómica para crear condiciones que favorezcan la inversión y el ahorro. Políticas de apertura al exterior que fomenten la eficiencia a través de la expansión del comercio y la inversión. Reformas estructurales que estimulen la competencia dentro de cada país. Instituciones sólidas y una administración eficaz que propenda al buen gobierno. Educación, capacitación e investigacion y desarrollo para estimular la productividad. Una gestión de la deuda externa que garantice la disponibilidad de recursos suficientes para el desarrollo sostenible.

Todas estas políticas deben inscribirse en el marco de estrategias elaboradas por cada país para combatir la pobreza mediante políticas que beneficien a los pobres -y para las que se preverán recursos presupuestarios suficientes-, por ejemplo, en lo que respecta a la salud y la educación y la creación de redes de protección social eficaces.

Fomentando el comercio exterior. Una propuesta que se está estudiando es dar acceso irrestricto a los mercados a todas las exportaciones de los países más pobres, lo cual ayudaría a estos países a pasar de la especialización limitada a los productos primarios a la producción de bienes manufacturados que puedan exportarse. Estimulando los flujos de capital privado hacia los países de menor ingreso, sobre todo de inversiones extranjeras directas, lo cual tendría la doble ventaja de asegurar flujos financieros regulares y facilitar la transferencia de tecnología. Acelerando el alivio de la deuda y complementándolo con un aumento de la asistencia financiera. En los países avanzados la asistencia oficial para el desarrollo se redujo al 0,24% del PIB (1998), frente al objetivo del 0,7% previsto por Naciones Unidas. Como señaló Michel Camdessus, ex Director Gerente del FMI: “La fatiga de los donantes y acreedores no es una excusa creíble -sino más bien un argumento sencillamente cínico- en un momento en que, desde hace diez años, los países avanzados tienen la oportunidad de beneficiarse del dividendo de la paz”.

El FMI apoya las refomas en los países más pobres mediante un nuevo servicio financiero, el servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza, y contribuye al alivio de la deuda por medio de la Iniciativa para los países pobres muy endeudados 4,

VII. ¿Perjudica la globalización a los trabajadores de los países avanzados? También en las economías avanzadas la globalización suscita inquietud. ¿En qué medida existe, como se piensa, el riesgo de que los trabajadores de alta remuneración pierdan su empleo y que la demanda de trabajadores menos calificados disminuya debido a la competencia que plantean las “economías de bajos salarios”? ¿Son los cambios que se están produciendo en estas economías y sociedades el resultado directo de la globalización? Las economías están en constante evolución y la globalización es una de las diversas tendencias que caracterizan esta evolución.

Hay otras tendencias que pueden destacarse: a medida que las economías industriales maduran, se orientan cada vez más hacia los servicios para atender las cambiantes necesidades de sus habitantes y, además, necesitan mano de obra más calificada. No obstante, todo lleva a pensar que estos cambios tendrían lugar -aunque no necesariamente al mismo ritmo- con independencia de la globalización.

  1. En realidad, la globalización facilita el proceso y reduce su costo para la economía en su conjunto gracias a los flujos de capital, a las innovaciones tecnológicas y al descenso de los precios de los bienes importados.
  2. Tanto el crecimiento económico como el empleo y las condiciones de vida alcanzan niveles más altos que en una economía cerrada.

Sin embargo, en la generalidad de los casos estos beneficios no se distribuyen de manera uniforme entre los grupos de población, y algunos de estos grupos posiblemente queden totalmente al margen. Por ejemplo, los trabajadores de las industrias más antiguas que están en declinación pueden verse en dificultades para reciclar sus aptitudes e incorporarse a industrias nuevas.

¿Cuál debe ser la respuesta de las autoridades? ¿Deben tratar de proteger a grupos particulares, como los trabajadores de bajo salario o los de las industrias antiguas, limitando el comercio y los flujos de capital? De esta manera se podría ayudar a algunos segmentos de la población en el corto plazo, pero en definitiva se estarían menoscabando las condiciones de vida de toda la población.

Más bien, las autoridades deberían aplicar políticas que promuevan la integración a la economía mundial paralelamente a la aplicación de medidas que alivien la situación de los más gravemente afectados por los cambios. Sería más ventajoso para el conjunto de la economía aplicar políticas que favorezcan la globalización mediante una mayor apertura de la economía y que, al mismo tiempo, se orienten decididamente a asegurar que los beneficios de esta apertura estén ampliamente distribuidos.

La educación y la formación profesional, para que los trabajadores tengan la oportunidad de adquirir las aptitudes que exige una economía en constante evolución. La creación de mecanismos de protección correctamente orientados a ayudar a quienes pierdan su empleo.

VIII. ¿Son las crisis periódicas una consecuencia inevitable de la globalización? La sucesión de crisis financieras de los años noventa -México, Tailandia, Indonesia, Corea, Rusia y Brasil- llevan a pensar que algunas de ellas son el resultado directo e inevitable de la globalización.

  1. En realidad, cabe preguntarse si, tanto en las economías avanzadas como en las economías de mercados emergentes, la globalización crea mayores dificultades para la gestión económica (recuadro 1).
  2. Recuadro 1.
  3. ¿Se ve menoscabada la soberanía nacional en la formulación de las políticas debido a la globalización? Cabe preguntarse si una mayor integración, sobre todo en el ámbito financiero, hace más difícil para la gestión de la actividad económica, por ejemplo, al limitar las posibilidades de elección de las tasas y sistemas impositivos, o la libertad de acción en la política monetaria o cambiaria.

Si se supone que el objetivo de los países es lograr un crecimiento sostenible, acompañado de baja inflación y progreso social, la experiencia de los últimos 50 años muestra a las claras que la globalización contribuye a la consecución de este objetivo a largo plazo.

  • Como hemos visto en los últimos años, la volatilidad de los flujos de capital de corto plazo puede comprometer la estabilidad macroeconómica en el futuro inmediato.
  • Por lo tanto, en un mundo en que los mercados financieros están integrados, los países verán que es cada vez más peligroso seguir políticas que no promuevan la estabilidad financiera.

Esta disciplina se aplica también al sector privado, para el que será más difícil aumentar los salarios y los precios si como resultado el país pierde competitividad. Existe también un riesgo de otra naturaleza. A veces, los inversionistas -sobre todo los que operan a corto plazo- se confían demasiado en las perspectivas de un determinado país, que puede así seguir recibiendo flujos de capital aun cuando su política económica se haya apartado demasiado de la disciplina necesaria.

Esta situación expone al país al riesgo de que, frente a un cambio de opinión, se produzca un éxodo de capitales. En resumen, la globalización no reduce la soberanía nacional. Crea fuertes incentivos para que los países apliquen políticas económicas correctas. También debería crear incentivos para que el sector privado evalúe cuidadosamente los riesgos.

No obstante, los flujos de inversión de corto plazo pueden ser excesivamente inestables. En el marco de las tareas en curso para reformar la arquitectura financiera internacional, es indispensable lograr una mayor estabilidad de los flujos internacionales de capital.

En este sentido, algunos se inquietan ante la posibilidad de que la globalización entrañe la abolición de las normas que rigen o limitan la actividad económica. Cabe recordar sin embargo que uno de los objetivos básicos de los trabajos sobre la arquitectura financiera internacional es establecer normas y códigos basados en principios internacionalmente aceptados que puedan aplicarse en muchos contextos nacionales diferentes.

Obviamente, si las economías no hubiesen estado expuestas a los mercados mundiales de capital las crisis no se habrían producido de la misma manera, pero las tasas de crecimiento económico de estos países tampoco habrían llego a niveles tan excepcionales sin estos flujos de capital.

Estas crisis fueron complejas debido a que fueron el resultado de la interacción de las deficiencias de las políticas nacionales y las del sistema financiero internacional. Los países y la comunidad internacional en su conjunto están tomando medidas para reducir los riesgos de que se produzcan crisis en el futuro.

A escala nacional, aun cuando varios de los países habían logrado excelentes resultados económicos, no estaban plenamente preparados para hacer frente a las conmociones que podían propagarse a través de los mercados internacionales. La estabilidad macroeconómica, la solidez financiera, la apertura de la economía, la transparencia y la buena gestión son igualmente condiciones esenciales que los países deben reunir para participar en los mercados mundiales.

  1. Cada uno de los países afectados adolecía de deficiencias en uno o más de estos aspectos.
  2. A nivel internacional, se quebrantaron varias líneas de defensa importantes contra las crisis.
  3. Los inversionistas no evaluaron adecuadamente los riesgos.
  4. En los principales centros financieros, las autoridades de reglamentación y supervisión no efectuaron un seguimiento suficientemente atento de la evolución de la situación.
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Además, la información sobre algunos inversionistas internacionales, sobre todo de instituciones financieras extraterritoriales, era insuficiente. En consecuencia, los mercados se mostraron proclives a un “comportamiento de rebaño” que provocó cambios repentinos de la actitud de los inversionistas y rápidos movimientos de salida o entrada de capitales, sobre todo de flujos financieros de corto plazo.

La comunidad internacional está respondiendo a las dimensiones mundiales de la crisis mediante un esfuerzo continuo por fortalecer la arquitectura del sistema monetario y financiero internacional. El objetivo básico es lograr que los mercados funcionen con más transparencia, equidad y eficiencia. Al FMI le cabe un papel central en este proceso, que se analiza con más detalle en otras hojas informativas 5,

IX. Papel de las instituciones y organizaciones Las instituciones nacionales e internacionales, que inevitablemente están influenciadas por las diferencias culturales, desempeñan un papel importante en el proceso de globalización. Posiblemente lo mejor es dejar que un analista externo nos exponga sus reflexiones sobre el papel de las instituciones:

“., Que el surgimiento de mercados de productos básicos y de mercados financieros altamente integrados esté acompañado de tensiones comerciales y problemas de estabilidad financiera no debería ser una sorpresa. La sorpresa es que estos problemas no sean incluso más graves hoy, cuando la integración ha alcanzado un grado tan alto. “Una posible explicación es la función estabilizadora de las instituciones creadas en el intervalo. En el ámbito nacional, cabe mencionar los mecanismos de protección social y financiera, y a nivel internacional, la OMC, el FMI y el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria. Estas instituciones quizás estén lejos de ser perfectas, pero es mejor que existan, a juzgar por la correlación histórica entre el grado de integración, por una parte, y la cantidad de litigios comerciales y el nivel de inestabilidad financiera, por la otra”.6

X. Conclusión A medida que el proceso de globalización ha avanzado, las condiciones de vida (sobre todo medidas utilizando indicadores amplios del bienestar) han mejorado apreciablemente en casi todos los países. Sin embargo, los más beneficiados han sido los países avanzados y sólo algunos de los países en desarrollo.

El hecho de que la brecha de ingresos entre los países de alto ingreso y los de bajo ingreso se ha ampliado es motivo de inquietud. Y el número de personas que, en el mundo entero, viven en la miseria extrema es profundamente preocupante. Sin embargo, es erróneo concluir sin más que la globalización ha sido la causa de esta divergencia, o que nada se puede hacer para mejorar la situación.

Por el contrario: los países de bajo ingreso no han podido integrarse a la economía mundial con la misma rapidez que los demás en parte debido a las políticas que han decidido aplicar y en parte debido a factores que escapan a su control. Ningún país, y menos aún los más pobres, puede permitirse quedar aislado de la economía mundial.

Todos los países deberían tener como objetivo reducir la pobreza. La comunidad internacional debería esforzarse -fortaleciendo el sistema financiero internacional a través del comercio exterior y de la asistencia- por ayudar a los países más pobres a integrarse a la economía mundial, a acelerar su crecimiento económico y a reducir la pobreza.

Esta es la mejor forma de garantizar que todas las personas de todos los países se beneficien de la globalización. 1 El análisis que se presenta en esta sección se profundiza en Perspectivas de la economía mundial, Fondo Monetario Internacional, Washington, mayo de 2000.2 Nicholas Crafts, Globalization and Growth in the Twentieth Century, IMF Working Paper, WP/00/44, Washington, abril de 2000.3 Estos temas se analizan con mayor detenimiento en el capítulo IV de Perspectivas de la economía mundial, mayo de 2000.4 Este servicio financiero y esta Iniciativa se describen en las hojas informativas “Servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (SCLP): Cuestiones operativas” y “Transformación del servicio reforzado de ajuste estructural (SRAE) y la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME)”, que se pueden ver en www.imf.org,5 Véase ” Progress in Strengthening the Architecture of the International Monetary System “: http://www.imf.org/external/np/exr/facts/arcguide.htm y ” Guide to Progress in Strengthening of the International Financial System” : http://www.imf.org/external/np/exr/facts/arcguide.htm.6 Bordo, Michael D., Barry Eichengreen y Douglas A.

¿Qué es la globalización 5 características?

Características de la globalización –

  • Integración social, económica y política.
  • Unión del mercado mundial (relaciones comerciales y financieras).
  • Fortalecimiento de las relaciones internacionales.
  • Aumento de la producción y del consumo de bienes y servicios.
  • Avance tecnológico y de los medios de comunicación.
  • Inmediatez y rapidez de las informaciones (por ejemplo, vía Internet).
  • Aumento de la competencia económica y del nivel de rivalidad.
  • Surgimiento de bloques económicos y desaparición de fronteras comerciales.
  • Ampliación del uso de máquinas en la ejecución de trabajos.
  • Crecimiento de la economía informal.
  • Valorización de la mano de obra calificada.
  • Privatización de empresas estatales.

¿Cómo afecta la globalización a la sociedad?

El impacto de la globalización – En el ámbito económico, la globalización está asociada con el desarrollo del capitalismo como sistema económico, a menudo se basa en la creencia de la autorregulación de los mercados. La globalización ha desarrollado la libertad económica y supuestamente ha elevado el nivel de vida de todo el mundo, incluso en el caso de que, en términos relativos, la brecha entre ricos y pobres sea cada vez mayor.

La globalización está conectada con el desarrollo del comercio internacional, y la distribución mundial de la producción de bienes y servicios, a través de la reducción de las barreras al comercio internacional, tales como los aranceles, los derechos de exportación, y las cuotas de importación, y a través de la reducción de las restricciones al movimiento de capitales y de la inversión.

La globalización ha acelerado los procesos de la deslocalización y la externalización. Las empresas transnacionales (ETN) pueden aprovecharse de las pequeñas y medianas empresas intensamente y con el menor coste posible, a nivel mundial, debido a la subcontratación.

  1. Las pequeñas y medianas empresas pueden encontrar que es difícil, sin embargo, resistir a la competencia mundial y garantizar los derechos laborales de los trabajadores.
  2. A las empresas transnacionales no se les puede hacer fácilmente responsables de las violaciones de los derechos humanos cuando la empresa está legalmente constituida en un estado y lleva a cabo su operación en otro.

La globalización también ha tenido un impacto en la privatización de los servicios públicos y bienes como el agua, la salud, la seguridad e incluso la administración penitenciaria. Recientemente, otros bienes, tales como las semillas o los medicamentos, han sido considerados como bienes económicos y han sido integrados en los acuerdos comerciales.

La globalización ha contribuido al desarrollo de la responsabilidad social de las empresas y a la preocupación por el compromiso de los actores no estatales, como las empresas transnacionales por sus actividades, especialmente cuando ha tenido efectos negativos sobre el medio ambiente, las comunidades y así sucesivamente.

Hoy en día, podemos ver también un aumento de las empresas que elaboran un código de conducta para sus actividades. El boicot y las campañas por parte de los consumidores también ha llevado a las empresas transnacionales a prestar más atención a la responsabilidad social y a los riesgos de su reputación.

¿Por que estar en contra de la globalización?

» » » » Una perspectiva crítica sobre la globalización En muchos países democráticos la insatisfacción con la globalización se ha convertido en un poderoso factor del debate político. Ha provocado una fuerte reacción en contra de los actores y de los sistemas políticos existentes y ha posibilitado el surgimiento de plataformas populistas y nacionalistas que defienden políticas proclives al proteccionismo comercial y a una regulación más estricta a la inmigración.

Cada vez son más los que opinan que el actual de paradigma de globalización es insostenible y que en su forma actual pone en peligro la credibilidad del régimen democrático. Es por ello que una de las preocupaciones más urgentes de los gobiernos es hallar la manera de replantear la globalización de un modo que se minimicen sus efectos negativos y no se pierdan sus beneficios.

Principales críticas a la globalización actual Una de las principales críticas a la globalización es que, en su forma actual, ha aumentado la desigualdad entre países, y también dentro de ellos 1, En todo el mundo, y especialmente en las economías avanzadas –que cuentan con la innovación como ventaja competitiva–, los trabajadores más cualificados y con una mejor formación han visto aumentar muy significativamente sus ingresos y su riqueza; al tiempo, la riqueza global se ha ido concentrando cada vez más en el percentil superior de renta, es decir, en los más ricos 2,

Como consecuencia, y sumado a las limitaciones del empleo en los países en vías de desarrollo, se han desencadenado oleadas de emigración hacia los países de rentas más altas. A raíz de la expansión de las cadenas globales de valor y del mayor comercio con las regiones con salarios más bajos, la predicción de los economistas Stolper y Samuelson 3 acerca de que el libre comercio acabaría perjudicando los trabajadores menos cualificados de los países ricos, ha empezado a materializarse.

En paralelo, la demanda de trabajadores no cualificados en las economías avanzadas está disminuyendo de manera constante en los últimos años debido a la automatización, a la deslocalización de los puestos de trabajo manual más pesados o por la decisión de importar directamente productos más baratos y ya elaborados desde los mercados emergentes.

En ausencia de organizaciones sindicales fuertes que sean capaces de negociar salarios más altos o de obligar a los políticos a atender las demandas de compensación, los salarios de los trabajadores de ingresos bajos y medianos de las economías avanzadas se han reducido, especialmente después de la crisis financiera global del año 2008.

Así pues, si bien los beneficios para el bienestar de la humanidad han sido enormes –aunque distantes y algo difusos–, los costes de la globalización han estado mucho más concentrados, afectando a industrias concretas o a áreas geográficas afectadas profundamente por las deslocalizaciones.

La distribución de los beneficios del libre comercio también ha sido muy desigual a nivel global 4, Los países más ricos, aquellos que se especializan en el comercio de productos o servicios de alto valor añadido, también son los que más se han benefician de la expansión económica global 5, Las industrias de las economías más consolidadas fueron las mejor posicionadas para aprovechar la supresión de las barreras comerciales, reducir sus costes y penetrar en nuevos mercados.

No en balde, la mayoría de las grandes empresas del mundo y de los derechos de la propiedad intelectual pertenecen a países desarrollados. Como consecuencia, la riqueza y la renta per cápita crecen más rápidamente en las economías avanzadas que en los países menos desarrollados.

  • Los mercados emergentes también se han beneficiado, alcanzando en el ámbito de la exportación unas tasas de crecimiento sin precedentes.
  • Incluso aquellos entre los países en vías de desarrollo que mejores resultados económicos obtienen, deben superar obstáculos enormes antes de poder sacar de la pobreza de manera efectiva a sus ciudadanos.

Generalmente, los países en vías de desarrollo se incorporan a las cadenas de valor global en unas fases avanzadas del proceso de producción, con menos oportunidades de beneficiarse de las etapas posteriores y del comercio de valor añadido 6, A medida que las cadenas de valor global se vuelven más intensivas en conocimiento, las economías en vías de desarrollo con un acceso limitado a una mano de obra cualificada tienen cada vez más dificultades para mantener su cuota de mercado.

  • La aparición de China como potencia manufacturera global ha convertido la desagregación de la producción en un riesgo de desindustrialización prematura de las economías de menor productividad y renta media, más que en una oportunidad para las mismas 7,
  • Para muchas de ellas, la dificultad para impulsar reformas estructurales y el hecho de estar atrapadas en una «trampa de valor bajo» reducen significativamente el número y la fuerza de las externalidades positivas desencadenadas por la participación en las cadenas de valor global como, por ejemplo, una mejora a gran escala de sus capacidades.

Los subsidios y las barreras comerciales impuestas por los países más ricos han limitado aún más si cabe el potencial exportador de las economías menos desarrolladas. Esto se evidencia en la agricultura que, pese a ser la principal fuente de ingresos de gran parte de la población en muchos países en vías de desarrollo y un sector en el que sí cuentan con una ventaja comparativa, sigue siendo una de las industrias más protegidas internacionalmente 8,

  1. En consecuencia, se ha perdido la dinámica de movilidad al alza.
  2. Los críticos sostienen que estos factores perpetúan la pobreza en los países en vías de desarrollo, más que permitirles beneficiarse del «potencial de la globalización» tan teorizado por sus proponentes.
  3. Y lo que es más importante: los mismos críticos de la globalización la culpan de fomentar transformaciones malsanas y de plantar la semilla de la debilidad crónica en las economías en vías de desarrollo 9,

Es más, bajo este prisma, las economías en vías de desarrollo fueron presionadas para abrir sus mercados a la competencia internacional sin contar con las garantías suficientes o las pertinentes estrategias de crecimiento. Los agricultores se han esforzado en competir lastrados por las barreras comerciales y por los subsidios agrícolas relativos al precio y a la exportación en las economías avanzadas, lo que ha conllevado rápidas oleadas de urbanización sin la adecuada planificación y unas altas tasas de desempleo.

  1. Las empresas locales no han podido competir con las compañías multinacionales que, aprovechando su posición dominante, han copado los nuevos mercados.
  2. En paralelo, la globalización financiera ha agravado la crisis de endeudamiento de las economías en vías de desarrollo, que no han podido realizar inversiones muy productivas.

Las mismas políticas monetarias y financieras que atrajeron grandes entradas de capital también dieron lugar a costes financieros domésticos más elevados y a una apreciación de la moneda. A cada nuevo episodio de crisis, la consiguiente intervención al rescate de las instituciones financieras internacionales ha impuesto sus rígidas cadenas –en forma de austeridad y de costosos programas estructurales de ajuste– cortadas con el patrón de las políticas neoliberales.

Los críticos sostienen que no solo fue la globalización desatada la que creó en primer lugar las crisis que afectaron a las naciones en vías de desarrollo, sino que, posteriormente, las imposiciones de sus testaferros retrasaron la recuperación, abortando toda posibilidad de un crecimiento inclusivo y reduciendo las perspectivas de desarrollo, lo que causó nuevas heridas a unas comunidades ya de por sí devastadas 10,

Otra crítica fundamental a la globalización se centra en las intrusiones en la autonomía nacional de los estados soberanos, que pierden así la capacidad de desplegar políticas acordes con sus circunstancias particulares 11, En este caso, la cuestión era si la globalización económica amenazaba o acotaba innecesariamente las legítimas decisiones democráticas tomadas en y por el estado-nación.

  • Por otro lado, la forma actual de la globalización confiere un poder desproporcionado a los inversores, particularmente a las corporaciones multinacionales, que evitan en gran medida los impuestos con respecto a los gobiernos nacionales 12,
  • Las protecciones incluidas en los tratados sobre inversión y movilidad de capital sin restricciones confieren a los poseedores de capital una gran capacidad de negociación.

Particularmente, las empresas multinacionales determinan cómo conecta un país con las cadenas de valor globales. La amenaza permanente de una posible relocalización coarta el margen de maniobra de los gobiernos locales, dando lugar a una «carrera a la baja» en las decisiones reguladoras y sobre fiscalidad.

  • Por ejemplo, un gobierno que pretenda reducir su déficit presupuestario topa con fuertes presiones para no aumentar los impuestos sobre la renta de las empresas, por temor a que los inversores abandonen el mercado y no le quedan muchas más alternativas que recortar el gasto público.
  • Las grandes empresas conocen perfectamente cuáles son los momentos clave para presionar a los legisladores y que estos acuerden normas que reduzcan sus costes empresariales, tanto en su propio país como en el extranjero.

Las instituciones y las estructuras legales que acompañan a la integración global, por otro lado, limitan los métodos y los instrumentos al alcance de los gobiernos para promover objetivos nacionales o reaccionar frente al comportamiento de sus equivalentes extranjeros.

  1. Para contrarrestar los riesgos sistémicos que implica la interconexión, es preciso que todo avance hacia una integración más profunda venga acompañado de una mayor supervisión y una legislación global más amplia, que dé cobertura al número creciente de áreas problemáticas.
  2. La globalización requiere que los estados acaten las normas internacionales incluso cuando estas contravienen sus intereses y aunque limiten su capacidad de dar prioridad a sus poblaciones.

Los países en vías de desarrollo deben diseñar meticulosamente sus políticas industriales para que no puedan ser tipificadas como prácticas comerciales desleales 13, Aquellos gobiernos que quieran aumentar la ambición de sus objetivos medioambientales o implementar medidas estrictas de protección de la salud de los consumidores pueden entrar en conflicto, por ejemplo, con las reglas de la OMC que prohíben discriminar entre productos similares 14,

  • Los que se oponen a lo que consideran prácticas distorsionadoras por parte de los miembros de la OMC deben darse por vencidos si el Sistema de Solución de Diferencias de la entidad no acaba validando su acción.
  • Los críticos de la globalización también argumentan que, en su forma actual, promueve los intereses de los grandes inversores y de los países ricos, y que no contribuye a crear una economía global que funcione para todos.

Demasiado a menudo, los países en vías de desarrollo ejercen el papel de sujetos pasivos, de acatadores de normas, y no gozan de una voz acreditada en debates que a menudo tienen unas implicaciones enormes para ellos, viéndose obligados a implementar regulaciones o a ratificar tratados que han sido diseñados para economías más maduras, o con la finalidad principal de facilitar la vida a las empresas o proteger al inversor 15.

Al crear más disparidades y más desequilibrios sistémicos, la globalización agranda la brecha existente entre los ricos y los pobres cada vez que impregna un nuevo espacio político, sin una gobernanza y unos procesos pluralistas y verdaderamente inclusivos. Para terminar, la principal cuestión a considerar, presente desde hace tiempo en las redes ambientalistas transnacionales y que ocupa un lugar cada vez más prominente en la agenda pública de todo el mundo, es el impacto perjudicial de la globalización en la infraestructura ecológica de nuestro planeta 16,

El incremento de la actividad industrial, la expansión de las redes de transporte y los cambios en la explotación del suelo han ocasionado una severa degradación ambiental, mermando los recursos de los que dependen tanto las generaciones venideras como la actual.

  1. La actividad humana ha sobrepasado la capacidad de la Tierra para renovar los recursos y absorber los residuos.
  2. La política global de la desglobalización Por una infinidad de razones, asistimos a una preocupación creciente acerca de la tendencia hacia la desglobalización; electorados, decisores políticos y empresas que se plantean, cada uno a su manera, si quizá la globalización ha ido demasiado lejos.

Durante la década de 1990, el movimiento antiglobalización se opuso a la integración económica neoliberal desde una variedad de perspectivas, con un énfasis particular en el Sur Global. El movimiento lo integraban activistas, organizaciones no gubernamentales y grupos con preocupaciones diversas, como por ejemplo la paz, el cambio climático, los derechos indígenas, el comercio justo, el alivio de la deuda, los talleres clandestinos o la pandemia del sida.

No es el caso de la actual reacción contra la globalización, que tiene su origen en la ira provocada por su impacto en el Norte Global. La última década ha sido testigo de un ascenso constante de movimientos populistas en el paisaje político de muchas sociedades occidentales, con un matiz antiglobalización muy notable y que se deja sentir en el voto a favor del Brexit o en la elección de Donald Trump en Estados Unidos.

También la Unión Europea está bajo la amenaza de los partidos políticos euroescépticos, de las fracturas Norte-Sur y de una visión claramente diferente de la UE que es la que se defienden desde Varsovia y Budapest. Los argumentos nacionalistas según los cuales el libre mercado y la globalización han empobrecido a la clase media y han destrozado todo sentido de identidad nacional o de soberanía tienen buena acogida entre los segmentos de la sociedad que están desengañados con los supuestos beneficios del sistema actual.

  1. Los riesgos a los que se enfrenta el denominado «precariado» dependen mucho más de factores tecnológicos o de la mala gestión de las transformaciones de la economía que del comercio.
  2. Sin embargo, diversas oleadas de inmigración –otro rasgo destacado de este período–, han abonado el terreno para que los políticos de derechas puedan cultivar las frustraciones y emborronar la relación de causalidad entre las raíces y los beneficiarios de este deterioro.

Se está haciendo evidente que los individuos «dejados de lado» en las economías industrializadas perciben la globalización como inextricablemente unida a su seguridad laboral, y que no son capaces de sobreponerse a los cambios económicos, ya sean globales o nacionales, sin la ayuda gubernamental 17,

  1. Los partidos tradicionales están recalibrando sus posiciones políticas en materias como el comercio o la migración de acuerdo a esta tendencia, ya que esto solo puede agravarse con la aceleración del progreso tecnológico.
  2. Con un electorado cada vez más sensible respecto a este tema, es de prever que en la esfera política se inhiba cualquier expresión de euforia respecto al avance de la globalización, por lo menos en un futuro próximo.

En cambio, la reclamación de una globalización mejorada persiste en el Sur Global, donde el sentimiento antiglobalización está sobre todo entrelazado con la experiencia del Consenso de Washington. Recientemente, las fisuras sociales alimentadas durante esta época han proporcionado la base para el ascenso de movimientos populistas con diversas agendas políticas en varias economías de mercado emergentes.

Pero a diferencia de lo que ocurre en Occidente, los líderes populistas del Sur Global apoyan la libre circulación de la mano de obra, al tiempo que cuestionan aspectos ideológicos de la globalización –que fomentan la volatilidad y la naturaleza antidemocrática de la gobernanza global–, y forman coaliciones para impulsar reformas en las instituciones multilaterales, en lugar de promover una reversión de la integración global.

Los debates públicos se centran preferentemente en los puestos de trabajo y en el crecimiento económico, temas que se discuten por separado dada la ausencia de presiones sociales procedentes de la inmigración. Hoy la crisis de la COVID-19 y las consecuencias de la guerra de Ucrania han amplificado las vulnerabilidades de las economías en vías de desarrollo, con la subida del precio de los alimentos y de la energía, y los cuellos de botella en la cadena de suministros.

No obstante, también han creado nuevas oportunidades al revelar los riesgos inherentes de disponer solamente de cadenas de suministro globales monocéntricas en torno a China. El actual debate sobre el desempleo y la deslocalización puede tener implicaciones importantes para las economías que puedan presentar en su propia región una alternativa a China.

Tan pronto como los flujos globales de la Inversión Extranjera Directa y el comercio se reorganicen es de esperar que los países en vías de desarrollo pongan en práctica políticas económicas de cariz nacionalista como mecanismo para hacer frente a la crisis.

  • Al mismo tiempo, es probable que traten de sacar provecho de la reestructuración amplia de las cadenas de valor global –hacia una arquitectura más diversa, flexible y centrada en la región– para garantizar la sostenibilidad de sus industrias en un mundo nuevo.
  • Un reto clave a este respecto será incentivar las capacidades ( capacity-building ) en el diseño de políticas de localización con el objetivo de identificar y mejorar las ventajas comparativas en términos de producto.

Teniendo en cuenta que el peso de los costes laborales como ventaja comparativa seguirá reduciéndose por efecto de la automatización, la forma en que los países en vías de desarrollo gestionen este proceso determinará la potencia política de la globalización en el progreso de la economía política doméstica.

El camino a la reforma Los términos del debate acerca de la globalización han evolucionado con el tiempo. La «inocencia» pretérita respecto a los efectos de la globalización se ha desvanecido. La evidencia de sus injustos efectos distributivos ha generado un electorado significativo en muchos países que aboga por su reforma.

Sin embargo, según muchos observadores políticos y económicos, la incapacidad de hacer frente a otros aspectos mucho más prevalentes de la globalización conducirá a la inestabilidad política en sociedades democráticas debido a sus impactos a gran escala sobre la coherencia del orden socioeconómico.

  • Como consecuencia, el debate se ha atrincherado.
  • Para lograr reformar las normas y las estructuras de la gobernanza internacional se requerirá de un enorme esfuerzo, no solo para minimizar las repercusiones negativas de la globalización, sino para mejorar potencialmente sus externalidades positivas.
  • En función de su nivel de desarrollo, así como de sus ventajas competitivas, diversos grupos de países han tomado posiciones para «resetear» la globalización.
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Sin embargo, pese a que el empeño es compartido, sigue habiendo una brecha considerable entre las demandas más que sobradamente justificadas y la realidad de la reforma de la globalización. Un estudio reciente publicado por Carnegie Foundation 18 –del que autor de esta pieza es corresponsable– ha postulado que es posible concebir tres aproximaciones distintas a la viabilidad de la reforma de la globalización.

  1. La primera aproximación contempla áreas políticas en las que la agenda de la reforma está muy adelantada.
  2. Se abordan aquí las reglas sobre fiscalidad internacional, de reciente aprobación bajo el paraguas de la OCDE, y que ponen el foco en las estrategias de planificación fiscal del marco BEPS ( Base Erosion and Profit Sharing, o Erosión de la Base Imponible y del Traslado de Beneficios).

Dicho avance en el marco de la OCDE puede considerarse un importante logro multilateral que debe contribuir a un mejor equilibrio de los ingresos fiscales mundiales, en beneficio de las naciones más pequeñas, que bajo el régimen actual jugaban en desventaja debido a que las reglas imperantes distribuían los ingresos fiscales sobre la base del lugar físico de establecimiento.

También es de esperar que el establecimiento de un impuesto mínimo global ayude a las naciones más pequeñas a aumentar el ingreso fiscal que obtienen de las corporaciones globales, desincentivando su agresiva planificación fiscal. Otra área de convergencia política guarda relación con las reglas de la financiación internacional, un terreno en el que se ha alcanzado un acuerdo global sobre la distribución de los Derechos Especiales de Giro ( Special Drawing Rights ), apoyada por el FMI, y que permitirá incrementar la liquidez global.

La urgencia de una respuesta adecuada al shock de la demanda provocada por la pandemia creó el entorno propicio para el acuerdo. Un logro interesante en este ámbito ha sido el establecimiento de instituciones alternativas –o de mecanismos de financiación internacional paralelos– al entramado institucional de Bretton Woods.

Los BRICS han sido los que han tomado la iniciativa con el establecimiento de un Nuevo Banco de Desarrollo (NBD). La segunda aproximación aborda aquellas áreas políticas en las que la convergencia ha demostrado ser difícil. Es el caso, por ejemplo, del ámbito comercial, donde la brecha sigue siendo sustancial.

El fracaso de la Ronda de Doha en 2008 para la reforma de la OMC supuso un inconveniente importante. Y desde entonces las líneas divisorias siguen estando en la utilidad y en el carácter inclusivo de su mecanismo de resolución de disputas. Desde la citada Ronda, los países en vías de desarrollo también han pedido la reforma de las normas globales acerca de los derechos de propiedad intelectual, con énfasis en las mejoras de las condiciones de la transferencia de tecnología, en los requisitos de divulgación de conocimientos, en la obtención de un consentimiento informado previo, en una mayor flexibilidad en las licencias obligatorias y en la extensión de los períodos de transición.

Sin embargo, las deliberaciones no condujeron a un progreso significativo, ya que las partes discreparon fundamentalmente sobre la esencia de la propiedad del conocimiento. La tercera aproximación incluye áreas de políticas con una convergencia incompleta. La acción climática es un buen ejemplo de ello.

En este caso, la buena noticia es el casi universal reconocimiento de este desafío global, como atestigua el número de países que se han adherido al Acuerdo de París. Tanto los países desarrollados como los que están en vías de desarrollo se han comprometido a combatir el cambio climático; y sin embargo, debajo de la superficie persisten aún importantes divisiones.

  • De crucial importancia son las desavenencias respecto a la equidad, que dependen básicamente de la asimetría entre emisiones y cargas.
  • Por un lado, la mayor parte de las emisiones de carbono de origen humano acumuladas en la atmósfera se han originado en países de rentas altas –o en su nombre– y, sin embargo, hoy son los grandes mercados emergentes los grandes emisores y potencias económicas.

Esta discrepancia está en el centro de la división relativa a la responsabilidad de mitigar las emisiones de carbono. Desde la perspectiva de los países en vías de desarrollo, dado que la acumulación histórica de emisiones es atribuible a las naciones industrializadas, son estas las que deberían, no solo liderar la mitigación de las emisiones a nivel global, sino también ayudar a las naciones en vías de desarrollo a cumplir sus objetivos de mitigación y adaptación.

  • Cabe apuntar aquí que se critica, con razón, el poco énfasis depositado en la adaptación respecto a la mitigación.
  • Asimismo, el rol de liderazgo global de la UE en el campo de la acción climática junto con el ambicioso Pacto Verde Europeo también ha suscitado críticas que apuntan a una instrumentalización de la transición climática con vistas a proteger sus intereses comerciales; se denuncia que Bruselas está redoblando la condicionalidad de su comercio con el pretexto del clima.

Algunas de las medidas ya apuntadas para combatir el vertido de carbono y las medidas sobre el ajuste de carbono en frontera contribuyen a este debate. Una situación parecida, marcada por las incongruencias, se da en torno a la gobernanza de los datos y la tecnología.

  • En primer lugar, no hay una convergencia real entre las normas multilaterales que configuran el régimen de derechos sobre la propiedad intelectual e industrial.
  • En el caso de las economías en vías de desarrollo es fundamental impedir que la actual divisoria digital desencadene una nueva forma de «trampa de la renta», en la que los países emergentes y en vías de desarrollo se conviertan en pagadores de renta a los países desarrollados que hayan afianzado su posición en la economía digital, y que al mismo tiempo sean productores de una tecnología cada vez más sofisticada.

Por lo que respecta a los regímenes de datos, los enfoques reguladores a nivel nacional vienen determinados por las prioridades políticas, económicas y sociales de las respectivas políticas. La regulación se ve directamente afectada por la naturaleza del contrato social.

  1. La UE, por ejemplo, favorece un Internet abierto y un flujo de datos libre siempre y cuando esté en vigor un régimen robusto de protección de los datos personales.
  2. Estados Unidos tiene una visión más «mercantilista» de Internet y promueve la liberalización de los datos para estimular la innovación, el crecimiento y el comercio.

Washington se opone a las medidas para la localización de datos que puedan representar una desventaja para sus compañías tecnológicas en el extranjero. La Representante Comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, hace hincapié en las restricciones al flujo de datos como principal barrera al comercio digital.

Por lo que se refiere a China, es partidaria de un mayor reconocimiento de los derechos de soberanía en el ciberespacio y de que los estados soberanos tengan un papel más significativo en la gobernanza de Internet. En los países en vías de desarrollo, con mucha de su población todavía sin conexión online, la economía de datos ofrece unas oportunidades excelentes para despegar, así como un considerable potencial para desencadenar economías de escala y de gama.

Muchos de ellos han establecido ya medidas de protección legal para los datos públicos y personales, si bien algunos de estos carecen de la capacidad de hacer cumplir los marcos existentes. Existen visiones diversas acerca de cómo reformar la globalización.

  • No obstante, el debate y las recomendaciones se centran inevitablemente en áreas políticas concretas que generalmente se considera que contribuyen a la dinámica de la globalización, como el comercio y la financiación global.
  • En este sentido, el debate sufre de una cierta «siloización» 19,
  • Lo que se requiere es un esfuerzo multidisciplinario que permita ampliar la discusión al resto de facetas políticas de la globalización y que, de este modo, podamos reorientarla con un mayor énfasis en la equidad.

El año 2008 se estableció una «Comisión sobre el Crecimiento y el Desarrollo» que contó con el respaldo de unos cuantos gobiernos nacionales, de la Fundación William y Flora Hewlett, y del Banco Mundial. Los miembros de la Comisión fueron elegidos desde los países en vías de desarrollo sobre la base de su experiencia política.

  1. Contaban además con el respaldo de un grupo de académicos dirigidos por el premio Nobel estadounidense Michael Spence.
  2. Sus recomendaciones fueron finalmente publicadas bajo el título de «Informe sobre el Crecimiento: Estrategias para un Crecimiento Sostenido y un Desarrollo Inclusivo».
  3. Ahora que se cumplen casi 15 años de la iniciativa, se requiere un grupo de trabajo analítico similar, también de alto nivel, que trabaje para discernir posibles maneras de «recablear» la globalización.

Como ha desarrollado este artículo y el citado estudio del mismo autor, existen ya varias recomendaciones políticas razonables y fundamentadas de varios gobiernos a niveles muy diferentes de desarrollo. Estas respuestas necesitan ser categorizadas y optimizadas poniendo el foco precisamente en cómo reparar la globalización y garantizar que su futura trayectoria esté mucho más estrechamente alineada con el objetivo de unos resultados equitativos.

Esta tendría que ser la misión de una nueva Comisión de alto nivel, en esta ocasión centrada en «Globalización, Desarrollo y Equidad». REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Acemoglu, Daron; Autor, David; Dorn, David; Hanson, Gordon.H. y Price, Brendan. «Import competition and the great US employment sag of the 2000s».

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  • También Acemoglu (2016), que sostienen que la globalización está directamente relacionada con la pérdida de puestos de trabajo y con la desigualdad en las economías avanzadas.
  • Por su parte, Bergh y Nilson (2010) exponen que la globalización social y la desregulación están relacionadas con la desigualdad en las economías menos desarrolladas.2- Véase UNDESA (2020).3- N.

del E.: el teorema Stolper-Samuelson fue publicado en 1941 por los economistas Wolfgang Stolper y Paul A. Samuelson. Aplicado a la globalización del comercio, sugiere la tesis de que la importación de bienes y servicios de países con salarios bajos acaba provocando caídas de los salarios en los países más ricos.4- Véase Milanovic (2018), cuyo trabajo pone de manifiesto una serie de ideas cruciales sobre los ganadores y los perdedores de la globalización y sobre los factores que impulsan la desigualdad.

Uno de ellos es que más de la mitad de la variabilidad en los ingresos de las personas en todo el mundo puede explicarse en función del lugar donde viven.5- Véase Aguiar de Medeiros y Trebat (2017).6- Véase Rodrik (2018a).7- Véase Rodrik (2015). Véase también Cooney (2016) para evidencias de una reprimarización de América Latina.8- Véase Sundaram, Schwank y von Arnim (2011); Véase también, UNCTAD, (2018).9- Véase Stiglitz (2002).10- Véase Montes, (2014).11- Véase Rodrik (2012).12- Véase Rodrik (2018b).13- Véase Wade (2003).14- Véase Falkner y Jaspers (2012) 15- Para un examen de los límites de la influencia de las potencias emergentes en la OMC, véase Wilkinson (2016).16- Véase Figge, Oebels y Offermans (2017).17- Véase OECD (2019).18- Véase Ulgen (2022).19- N.

del E.: El término siloización hace referencia a la dependencia de una empresa o ente público de unos silos de datos.

¿Cómo afecta la globalización a los países más pobres?

El avance de los procesos de globalización genera claroscuros que impiden ver, en su verdadera magnitud, las dimensiones que alcanzan algunos de ellos. Uno en particular es el proceso de empobrecimiento de cada vez más personas en el mundo, a las que debemos sumar las que han nacido en esta condición.

¿Qué es la globalización y sus tipos?

La globalización es un proceso económico, tecnológico, político, social y cultural, a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo. La globalización, en ocasiones denominada mundialización, es un proceso económico, tecnológico, político, social y cultural a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo, que es meramente importante uniendo sus mercados sociales a través de una serie de transformaciones sociales y políticas que les brindan un carácter global,

La globalización, regularmente es identificada como un proceso dinámico producido principalmente por la sociedad y que ha abierto sus puertas a la revolución informática, llegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones nacionales e internacionales.

Este proceso originado en el seno de la civilización occidental y que se ha expandido alrededor del mundo en las últimas décadas de la Edad Contemporánea (segunda mitad del siglo XX ) recibe su mayor impulso con el fin de la Guerra Fría, y continúa en el siglo XXI,

Se caracteriza en la economía por la integración de las economías locales a una economía de mercado mundial donde los modos de producción y los movimientos de capital se configuran a escala planetaria (« nueva economía ») cobrando mayor importancia el rol de las empresas multinacionales y la libre circulación de capitales junto con la implantación definitiva de la sociedad de consumo,

El ordenamiento jurídico también siente los efectos de la globalización y se ve en la necesidad de uniformizar y simplificar procedimientos y regulaciones nacionales e internacionales con el fin de mejorar las condiciones de competitividad y seguridad jurídica, además de universalizar el reconocimiento de los derechos fundamentales de la ciudadanía.

En la cultura se caracteriza por un proceso que interrelaciona las sociedades y culturas locales en una cultura global ( aldea global ), aunque existe divergencia de criterios sobre si se trata de un fenómeno de asimilación occidental o de fusión multicultural, En lo tecnológico la globalización depende de los avances en la conectividad humana ( transporte y telecomunicaciones ) facilitando la libre circulación de personas y la masificación de las TIC (tecnologías de información y comunicación) y el internet,

En el plano ideológico, los credos y valores colectivistas y tradicionalistas causan desinterés generalizado y van perdiendo terreno ante el individualismo y el cosmopolitismo de la sociedad abierta, Los medios de comunicación clásicos, en especial la prensa escrita, pierden su influencia social ( cuarto poder ) frente a la producción colaborativa de información de la Web 2.0 ( quinto poder ).

Mientras tanto, respecto a la política, los distintos gobiernos van perdiendo atribuciones en algunos ámbitos que son tomados por la sociedad civil en un fenómeno que se ha denominado sociedad red, el activismo cada vez más gira en torno a movimientos sociales y las redes sociales mientras los partidos políticos pierden su popularidad de antaño, se ha extendido la transición a la democracia contra los regímenes despóticos, y en políticas públicas destacan los esfuerzos para la transición al capitalismo en algunas de las antiguas economías dirigidas y la transición del feudalismo al capitalismo en economías subdesarrolladas de algunos países aunque con distintos grados de éxito.

Geopolíticamente el mundo se debate entre la unipolaridad de la superpotencia estadounidense y el surgimiento de nuevas potencias regionales, y en relaciones internacionales el multilateralismo y el poder blando se vuelven los mecanismos más aceptados por la comunidad internacional.

La sociedad civil también toma protagonismo en el debate internacional a través de ONG internacionales de derechos humanos que monitorean la actividad interna o externa de los Estados. En el ámbito militar surgen conflictos entre organizaciones armadas no-estatales (y transnacionales en muchos casos) y los ejércitos pertenecientes al estado ( guerra contra el terrorismo, guerra contra el narcotráfico, etc), mientras las potencias que realizan intervenciones militares a otros países (usualmente a los considerados como Estado fallido ) procuran ganarse a la opinión pública interna y mundial al formar coaliciones multinacionales y alegando el combate a alguna amenaza de seguridad no sin amplios debates sobre la legitimidad de los conceptos de guerra preventiva e intervención humanitaria frente al principio de no intervención y de oposición a las guerras,

La valoración positiva o negativa de este fenómeno, o la inclusión de definiciones alternas o características adicionales para resaltar la inclusión de algún juicio de valor, pueden variar según la ideología del interlocutor. Esto ocurre porque el fenómeno globalizador ha despertado gran entusiasmo en algunos sectores, mientras en otros ha despertado un profundo rechazo ( antiglobalización ), habiendo también posturas eclécticas y moderadas.

¿Cuáles son las 5 dimensiones de la globalización?

Tales dimensiones son: económico- tecnológica; político-institucional; espacial-territorial; cultural y del conocimiento, entendidas de la siguiente manera: 1.1 Dimensión económico-tecnológica.5 Roberto Guimaraes.

¿Qué es desventajas y desventajas?

Mengua o perjuicio que se nota por comparación de dos cosas, personas o situaciones.2.f. inconveniente (‖ impedimento).

¿Cuáles son las ventajas económicas?

Son ventajas económicas las prestaciones que se le otorgan al trabajador, las cuales de cualquier manera hubiese tenido que cubrir con su propio salario.

¿Cómo afecta la globalización a la sociedad?

El impacto de la globalización – En el ámbito económico, la globalización está asociada con el desarrollo del capitalismo como sistema económico, a menudo se basa en la creencia de la autorregulación de los mercados. La globalización ha desarrollado la libertad económica y supuestamente ha elevado el nivel de vida de todo el mundo, incluso en el caso de que, en términos relativos, la brecha entre ricos y pobres sea cada vez mayor.

La globalización está conectada con el desarrollo del comercio internacional, y la distribución mundial de la producción de bienes y servicios, a través de la reducción de las barreras al comercio internacional, tales como los aranceles, los derechos de exportación, y las cuotas de importación, y a través de la reducción de las restricciones al movimiento de capitales y de la inversión.

La globalización ha acelerado los procesos de la deslocalización y la externalización. Las empresas transnacionales (ETN) pueden aprovecharse de las pequeñas y medianas empresas intensamente y con el menor coste posible, a nivel mundial, debido a la subcontratación.

  1. Las pequeñas y medianas empresas pueden encontrar que es difícil, sin embargo, resistir a la competencia mundial y garantizar los derechos laborales de los trabajadores.
  2. A las empresas transnacionales no se les puede hacer fácilmente responsables de las violaciones de los derechos humanos cuando la empresa está legalmente constituida en un estado y lleva a cabo su operación en otro.

La globalización también ha tenido un impacto en la privatización de los servicios públicos y bienes como el agua, la salud, la seguridad e incluso la administración penitenciaria. Recientemente, otros bienes, tales como las semillas o los medicamentos, han sido considerados como bienes económicos y han sido integrados en los acuerdos comerciales.

La globalización ha contribuido al desarrollo de la responsabilidad social de las empresas y a la preocupación por el compromiso de los actores no estatales, como las empresas transnacionales por sus actividades, especialmente cuando ha tenido efectos negativos sobre el medio ambiente, las comunidades y así sucesivamente.

Hoy en día, podemos ver también un aumento de las empresas que elaboran un código de conducta para sus actividades. El boicot y las campañas por parte de los consumidores también ha llevado a las empresas transnacionales a prestar más atención a la responsabilidad social y a los riesgos de su reputación.

¿Cómo afecta la globalización a los países más pobres?

El avance de los procesos de globalización genera claroscuros que impiden ver, en su verdadera magnitud, las dimensiones que alcanzan algunos de ellos. Uno en particular es el proceso de empobrecimiento de cada vez más personas en el mundo, a las que debemos sumar las que han nacido en esta condición.

¿Por que estar en contra de la globalización?

» » » » Una perspectiva crítica sobre la globalización En muchos países democráticos la insatisfacción con la globalización se ha convertido en un poderoso factor del debate político. Ha provocado una fuerte reacción en contra de los actores y de los sistemas políticos existentes y ha posibilitado el surgimiento de plataformas populistas y nacionalistas que defienden políticas proclives al proteccionismo comercial y a una regulación más estricta a la inmigración.

  1. Cada vez son más los que opinan que el actual de paradigma de globalización es insostenible y que en su forma actual pone en peligro la credibilidad del régimen democrático.
  2. Es por ello que una de las preocupaciones más urgentes de los gobiernos es hallar la manera de replantear la globalización de un modo que se minimicen sus efectos negativos y no se pierdan sus beneficios.

Principales críticas a la globalización actual Una de las principales críticas a la globalización es que, en su forma actual, ha aumentado la desigualdad entre países, y también dentro de ellos 1, En todo el mundo, y especialmente en las economías avanzadas –que cuentan con la innovación como ventaja competitiva–, los trabajadores más cualificados y con una mejor formación han visto aumentar muy significativamente sus ingresos y su riqueza; al tiempo, la riqueza global se ha ido concentrando cada vez más en el percentil superior de renta, es decir, en los más ricos 2,

  • Como consecuencia, y sumado a las limitaciones del empleo en los países en vías de desarrollo, se han desencadenado oleadas de emigración hacia los países de rentas más altas.
  • A raíz de la expansión de las cadenas globales de valor y del mayor comercio con las regiones con salarios más bajos, la predicción de los economistas Stolper y Samuelson 3 acerca de que el libre comercio acabaría perjudicando los trabajadores menos cualificados de los países ricos, ha empezado a materializarse.

En paralelo, la demanda de trabajadores no cualificados en las economías avanzadas está disminuyendo de manera constante en los últimos años debido a la automatización, a la deslocalización de los puestos de trabajo manual más pesados o por la decisión de importar directamente productos más baratos y ya elaborados desde los mercados emergentes.

En ausencia de organizaciones sindicales fuertes que sean capaces de negociar salarios más altos o de obligar a los políticos a atender las demandas de compensación, los salarios de los trabajadores de ingresos bajos y medianos de las economías avanzadas se han reducido, especialmente después de la crisis financiera global del año 2008.

Así pues, si bien los beneficios para el bienestar de la humanidad han sido enormes –aunque distantes y algo difusos–, los costes de la globalización han estado mucho más concentrados, afectando a industrias concretas o a áreas geográficas afectadas profundamente por las deslocalizaciones.

  1. La distribución de los beneficios del libre comercio también ha sido muy desigual a nivel global 4,
  2. Los países más ricos, aquellos que se especializan en el comercio de productos o servicios de alto valor añadido, también son los que más se han benefician de la expansión económica global 5,
  3. Las industrias de las economías más consolidadas fueron las mejor posicionadas para aprovechar la supresión de las barreras comerciales, reducir sus costes y penetrar en nuevos mercados.

No en balde, la mayoría de las grandes empresas del mundo y de los derechos de la propiedad intelectual pertenecen a países desarrollados. Como consecuencia, la riqueza y la renta per cápita crecen más rápidamente en las economías avanzadas que en los países menos desarrollados.

Los mercados emergentes también se han beneficiado, alcanzando en el ámbito de la exportación unas tasas de crecimiento sin precedentes. Incluso aquellos entre los países en vías de desarrollo que mejores resultados económicos obtienen, deben superar obstáculos enormes antes de poder sacar de la pobreza de manera efectiva a sus ciudadanos.

Generalmente, los países en vías de desarrollo se incorporan a las cadenas de valor global en unas fases avanzadas del proceso de producción, con menos oportunidades de beneficiarse de las etapas posteriores y del comercio de valor añadido 6, A medida que las cadenas de valor global se vuelven más intensivas en conocimiento, las economías en vías de desarrollo con un acceso limitado a una mano de obra cualificada tienen cada vez más dificultades para mantener su cuota de mercado.

  • La aparición de China como potencia manufacturera global ha convertido la desagregación de la producción en un riesgo de desindustrialización prematura de las economías de menor productividad y renta media, más que en una oportunidad para las mismas 7,
  • Para muchas de ellas, la dificultad para impulsar reformas estructurales y el hecho de estar atrapadas en una «trampa de valor bajo» reducen significativamente el número y la fuerza de las externalidades positivas desencadenadas por la participación en las cadenas de valor global como, por ejemplo, una mejora a gran escala de sus capacidades.

Los subsidios y las barreras comerciales impuestas por los países más ricos han limitado aún más si cabe el potencial exportador de las economías menos desarrolladas. Esto se evidencia en la agricultura que, pese a ser la principal fuente de ingresos de gran parte de la población en muchos países en vías de desarrollo y un sector en el que sí cuentan con una ventaja comparativa, sigue siendo una de las industrias más protegidas internacionalmente 8,

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En consecuencia, se ha perdido la dinámica de movilidad al alza. Los críticos sostienen que estos factores perpetúan la pobreza en los países en vías de desarrollo, más que permitirles beneficiarse del «potencial de la globalización» tan teorizado por sus proponentes. Y lo que es más importante: los mismos críticos de la globalización la culpan de fomentar transformaciones malsanas y de plantar la semilla de la debilidad crónica en las economías en vías de desarrollo 9,

Es más, bajo este prisma, las economías en vías de desarrollo fueron presionadas para abrir sus mercados a la competencia internacional sin contar con las garantías suficientes o las pertinentes estrategias de crecimiento. Los agricultores se han esforzado en competir lastrados por las barreras comerciales y por los subsidios agrícolas relativos al precio y a la exportación en las economías avanzadas, lo que ha conllevado rápidas oleadas de urbanización sin la adecuada planificación y unas altas tasas de desempleo.

Las empresas locales no han podido competir con las compañías multinacionales que, aprovechando su posición dominante, han copado los nuevos mercados. En paralelo, la globalización financiera ha agravado la crisis de endeudamiento de las economías en vías de desarrollo, que no han podido realizar inversiones muy productivas.

Las mismas políticas monetarias y financieras que atrajeron grandes entradas de capital también dieron lugar a costes financieros domésticos más elevados y a una apreciación de la moneda. A cada nuevo episodio de crisis, la consiguiente intervención al rescate de las instituciones financieras internacionales ha impuesto sus rígidas cadenas –en forma de austeridad y de costosos programas estructurales de ajuste– cortadas con el patrón de las políticas neoliberales.

Los críticos sostienen que no solo fue la globalización desatada la que creó en primer lugar las crisis que afectaron a las naciones en vías de desarrollo, sino que, posteriormente, las imposiciones de sus testaferros retrasaron la recuperación, abortando toda posibilidad de un crecimiento inclusivo y reduciendo las perspectivas de desarrollo, lo que causó nuevas heridas a unas comunidades ya de por sí devastadas 10,

Otra crítica fundamental a la globalización se centra en las intrusiones en la autonomía nacional de los estados soberanos, que pierden así la capacidad de desplegar políticas acordes con sus circunstancias particulares 11, En este caso, la cuestión era si la globalización económica amenazaba o acotaba innecesariamente las legítimas decisiones democráticas tomadas en y por el estado-nación.

Por otro lado, la forma actual de la globalización confiere un poder desproporcionado a los inversores, particularmente a las corporaciones multinacionales, que evitan en gran medida los impuestos con respecto a los gobiernos nacionales 12, Las protecciones incluidas en los tratados sobre inversión y movilidad de capital sin restricciones confieren a los poseedores de capital una gran capacidad de negociación.

Particularmente, las empresas multinacionales determinan cómo conecta un país con las cadenas de valor globales. La amenaza permanente de una posible relocalización coarta el margen de maniobra de los gobiernos locales, dando lugar a una «carrera a la baja» en las decisiones reguladoras y sobre fiscalidad.

Por ejemplo, un gobierno que pretenda reducir su déficit presupuestario topa con fuertes presiones para no aumentar los impuestos sobre la renta de las empresas, por temor a que los inversores abandonen el mercado y no le quedan muchas más alternativas que recortar el gasto público. Las grandes empresas conocen perfectamente cuáles son los momentos clave para presionar a los legisladores y que estos acuerden normas que reduzcan sus costes empresariales, tanto en su propio país como en el extranjero.

Las instituciones y las estructuras legales que acompañan a la integración global, por otro lado, limitan los métodos y los instrumentos al alcance de los gobiernos para promover objetivos nacionales o reaccionar frente al comportamiento de sus equivalentes extranjeros.

  1. Para contrarrestar los riesgos sistémicos que implica la interconexión, es preciso que todo avance hacia una integración más profunda venga acompañado de una mayor supervisión y una legislación global más amplia, que dé cobertura al número creciente de áreas problemáticas.
  2. La globalización requiere que los estados acaten las normas internacionales incluso cuando estas contravienen sus intereses y aunque limiten su capacidad de dar prioridad a sus poblaciones.

Los países en vías de desarrollo deben diseñar meticulosamente sus políticas industriales para que no puedan ser tipificadas como prácticas comerciales desleales 13, Aquellos gobiernos que quieran aumentar la ambición de sus objetivos medioambientales o implementar medidas estrictas de protección de la salud de los consumidores pueden entrar en conflicto, por ejemplo, con las reglas de la OMC que prohíben discriminar entre productos similares 14,

Los que se oponen a lo que consideran prácticas distorsionadoras por parte de los miembros de la OMC deben darse por vencidos si el Sistema de Solución de Diferencias de la entidad no acaba validando su acción. Los críticos de la globalización también argumentan que, en su forma actual, promueve los intereses de los grandes inversores y de los países ricos, y que no contribuye a crear una economía global que funcione para todos.

Demasiado a menudo, los países en vías de desarrollo ejercen el papel de sujetos pasivos, de acatadores de normas, y no gozan de una voz acreditada en debates que a menudo tienen unas implicaciones enormes para ellos, viéndose obligados a implementar regulaciones o a ratificar tratados que han sido diseñados para economías más maduras, o con la finalidad principal de facilitar la vida a las empresas o proteger al inversor 15.

  1. Al crear más disparidades y más desequilibrios sistémicos, la globalización agranda la brecha existente entre los ricos y los pobres cada vez que impregna un nuevo espacio político, sin una gobernanza y unos procesos pluralistas y verdaderamente inclusivos.
  2. Para terminar, la principal cuestión a considerar, presente desde hace tiempo en las redes ambientalistas transnacionales y que ocupa un lugar cada vez más prominente en la agenda pública de todo el mundo, es el impacto perjudicial de la globalización en la infraestructura ecológica de nuestro planeta 16,

El incremento de la actividad industrial, la expansión de las redes de transporte y los cambios en la explotación del suelo han ocasionado una severa degradación ambiental, mermando los recursos de los que dependen tanto las generaciones venideras como la actual.

  1. La actividad humana ha sobrepasado la capacidad de la Tierra para renovar los recursos y absorber los residuos.
  2. La política global de la desglobalización Por una infinidad de razones, asistimos a una preocupación creciente acerca de la tendencia hacia la desglobalización; electorados, decisores políticos y empresas que se plantean, cada uno a su manera, si quizá la globalización ha ido demasiado lejos.

Durante la década de 1990, el movimiento antiglobalización se opuso a la integración económica neoliberal desde una variedad de perspectivas, con un énfasis particular en el Sur Global. El movimiento lo integraban activistas, organizaciones no gubernamentales y grupos con preocupaciones diversas, como por ejemplo la paz, el cambio climático, los derechos indígenas, el comercio justo, el alivio de la deuda, los talleres clandestinos o la pandemia del sida.

No es el caso de la actual reacción contra la globalización, que tiene su origen en la ira provocada por su impacto en el Norte Global. La última década ha sido testigo de un ascenso constante de movimientos populistas en el paisaje político de muchas sociedades occidentales, con un matiz antiglobalización muy notable y que se deja sentir en el voto a favor del Brexit o en la elección de Donald Trump en Estados Unidos.

También la Unión Europea está bajo la amenaza de los partidos políticos euroescépticos, de las fracturas Norte-Sur y de una visión claramente diferente de la UE que es la que se defienden desde Varsovia y Budapest. Los argumentos nacionalistas según los cuales el libre mercado y la globalización han empobrecido a la clase media y han destrozado todo sentido de identidad nacional o de soberanía tienen buena acogida entre los segmentos de la sociedad que están desengañados con los supuestos beneficios del sistema actual.

  1. Los riesgos a los que se enfrenta el denominado «precariado» dependen mucho más de factores tecnológicos o de la mala gestión de las transformaciones de la economía que del comercio.
  2. Sin embargo, diversas oleadas de inmigración –otro rasgo destacado de este período–, han abonado el terreno para que los políticos de derechas puedan cultivar las frustraciones y emborronar la relación de causalidad entre las raíces y los beneficiarios de este deterioro.

Se está haciendo evidente que los individuos «dejados de lado» en las economías industrializadas perciben la globalización como inextricablemente unida a su seguridad laboral, y que no son capaces de sobreponerse a los cambios económicos, ya sean globales o nacionales, sin la ayuda gubernamental 17,

Los partidos tradicionales están recalibrando sus posiciones políticas en materias como el comercio o la migración de acuerdo a esta tendencia, ya que esto solo puede agravarse con la aceleración del progreso tecnológico. Con un electorado cada vez más sensible respecto a este tema, es de prever que en la esfera política se inhiba cualquier expresión de euforia respecto al avance de la globalización, por lo menos en un futuro próximo.

En cambio, la reclamación de una globalización mejorada persiste en el Sur Global, donde el sentimiento antiglobalización está sobre todo entrelazado con la experiencia del Consenso de Washington. Recientemente, las fisuras sociales alimentadas durante esta época han proporcionado la base para el ascenso de movimientos populistas con diversas agendas políticas en varias economías de mercado emergentes.

Pero a diferencia de lo que ocurre en Occidente, los líderes populistas del Sur Global apoyan la libre circulación de la mano de obra, al tiempo que cuestionan aspectos ideológicos de la globalización –que fomentan la volatilidad y la naturaleza antidemocrática de la gobernanza global–, y forman coaliciones para impulsar reformas en las instituciones multilaterales, en lugar de promover una reversión de la integración global.

Los debates públicos se centran preferentemente en los puestos de trabajo y en el crecimiento económico, temas que se discuten por separado dada la ausencia de presiones sociales procedentes de la inmigración. Hoy la crisis de la COVID-19 y las consecuencias de la guerra de Ucrania han amplificado las vulnerabilidades de las economías en vías de desarrollo, con la subida del precio de los alimentos y de la energía, y los cuellos de botella en la cadena de suministros.

No obstante, también han creado nuevas oportunidades al revelar los riesgos inherentes de disponer solamente de cadenas de suministro globales monocéntricas en torno a China. El actual debate sobre el desempleo y la deslocalización puede tener implicaciones importantes para las economías que puedan presentar en su propia región una alternativa a China.

Tan pronto como los flujos globales de la Inversión Extranjera Directa y el comercio se reorganicen es de esperar que los países en vías de desarrollo pongan en práctica políticas económicas de cariz nacionalista como mecanismo para hacer frente a la crisis.

Al mismo tiempo, es probable que traten de sacar provecho de la reestructuración amplia de las cadenas de valor global –hacia una arquitectura más diversa, flexible y centrada en la región– para garantizar la sostenibilidad de sus industrias en un mundo nuevo. Un reto clave a este respecto será incentivar las capacidades ( capacity-building ) en el diseño de políticas de localización con el objetivo de identificar y mejorar las ventajas comparativas en términos de producto.

Teniendo en cuenta que el peso de los costes laborales como ventaja comparativa seguirá reduciéndose por efecto de la automatización, la forma en que los países en vías de desarrollo gestionen este proceso determinará la potencia política de la globalización en el progreso de la economía política doméstica.

El camino a la reforma Los términos del debate acerca de la globalización han evolucionado con el tiempo. La «inocencia» pretérita respecto a los efectos de la globalización se ha desvanecido. La evidencia de sus injustos efectos distributivos ha generado un electorado significativo en muchos países que aboga por su reforma.

Sin embargo, según muchos observadores políticos y económicos, la incapacidad de hacer frente a otros aspectos mucho más prevalentes de la globalización conducirá a la inestabilidad política en sociedades democráticas debido a sus impactos a gran escala sobre la coherencia del orden socioeconómico.

Como consecuencia, el debate se ha atrincherado. Para lograr reformar las normas y las estructuras de la gobernanza internacional se requerirá de un enorme esfuerzo, no solo para minimizar las repercusiones negativas de la globalización, sino para mejorar potencialmente sus externalidades positivas. En función de su nivel de desarrollo, así como de sus ventajas competitivas, diversos grupos de países han tomado posiciones para «resetear» la globalización.

Sin embargo, pese a que el empeño es compartido, sigue habiendo una brecha considerable entre las demandas más que sobradamente justificadas y la realidad de la reforma de la globalización. Un estudio reciente publicado por Carnegie Foundation 18 –del que autor de esta pieza es corresponsable– ha postulado que es posible concebir tres aproximaciones distintas a la viabilidad de la reforma de la globalización.

  • La primera aproximación contempla áreas políticas en las que la agenda de la reforma está muy adelantada.
  • Se abordan aquí las reglas sobre fiscalidad internacional, de reciente aprobación bajo el paraguas de la OCDE, y que ponen el foco en las estrategias de planificación fiscal del marco BEPS ( Base Erosion and Profit Sharing, o Erosión de la Base Imponible y del Traslado de Beneficios).

Dicho avance en el marco de la OCDE puede considerarse un importante logro multilateral que debe contribuir a un mejor equilibrio de los ingresos fiscales mundiales, en beneficio de las naciones más pequeñas, que bajo el régimen actual jugaban en desventaja debido a que las reglas imperantes distribuían los ingresos fiscales sobre la base del lugar físico de establecimiento.

También es de esperar que el establecimiento de un impuesto mínimo global ayude a las naciones más pequeñas a aumentar el ingreso fiscal que obtienen de las corporaciones globales, desincentivando su agresiva planificación fiscal. Otra área de convergencia política guarda relación con las reglas de la financiación internacional, un terreno en el que se ha alcanzado un acuerdo global sobre la distribución de los Derechos Especiales de Giro ( Special Drawing Rights ), apoyada por el FMI, y que permitirá incrementar la liquidez global.

La urgencia de una respuesta adecuada al shock de la demanda provocada por la pandemia creó el entorno propicio para el acuerdo. Un logro interesante en este ámbito ha sido el establecimiento de instituciones alternativas –o de mecanismos de financiación internacional paralelos– al entramado institucional de Bretton Woods.

Los BRICS han sido los que han tomado la iniciativa con el establecimiento de un Nuevo Banco de Desarrollo (NBD). La segunda aproximación aborda aquellas áreas políticas en las que la convergencia ha demostrado ser difícil. Es el caso, por ejemplo, del ámbito comercial, donde la brecha sigue siendo sustancial.

El fracaso de la Ronda de Doha en 2008 para la reforma de la OMC supuso un inconveniente importante. Y desde entonces las líneas divisorias siguen estando en la utilidad y en el carácter inclusivo de su mecanismo de resolución de disputas. Desde la citada Ronda, los países en vías de desarrollo también han pedido la reforma de las normas globales acerca de los derechos de propiedad intelectual, con énfasis en las mejoras de las condiciones de la transferencia de tecnología, en los requisitos de divulgación de conocimientos, en la obtención de un consentimiento informado previo, en una mayor flexibilidad en las licencias obligatorias y en la extensión de los períodos de transición.

  1. Sin embargo, las deliberaciones no condujeron a un progreso significativo, ya que las partes discreparon fundamentalmente sobre la esencia de la propiedad del conocimiento.
  2. La tercera aproximación incluye áreas de políticas con una convergencia incompleta.
  3. La acción climática es un buen ejemplo de ello.

En este caso, la buena noticia es el casi universal reconocimiento de este desafío global, como atestigua el número de países que se han adherido al Acuerdo de París. Tanto los países desarrollados como los que están en vías de desarrollo se han comprometido a combatir el cambio climático; y sin embargo, debajo de la superficie persisten aún importantes divisiones.

De crucial importancia son las desavenencias respecto a la equidad, que dependen básicamente de la asimetría entre emisiones y cargas. Por un lado, la mayor parte de las emisiones de carbono de origen humano acumuladas en la atmósfera se han originado en países de rentas altas –o en su nombre– y, sin embargo, hoy son los grandes mercados emergentes los grandes emisores y potencias económicas.

Esta discrepancia está en el centro de la división relativa a la responsabilidad de mitigar las emisiones de carbono. Desde la perspectiva de los países en vías de desarrollo, dado que la acumulación histórica de emisiones es atribuible a las naciones industrializadas, son estas las que deberían, no solo liderar la mitigación de las emisiones a nivel global, sino también ayudar a las naciones en vías de desarrollo a cumplir sus objetivos de mitigación y adaptación.

Cabe apuntar aquí que se critica, con razón, el poco énfasis depositado en la adaptación respecto a la mitigación. Asimismo, el rol de liderazgo global de la UE en el campo de la acción climática junto con el ambicioso Pacto Verde Europeo también ha suscitado críticas que apuntan a una instrumentalización de la transición climática con vistas a proteger sus intereses comerciales; se denuncia que Bruselas está redoblando la condicionalidad de su comercio con el pretexto del clima.

Algunas de las medidas ya apuntadas para combatir el vertido de carbono y las medidas sobre el ajuste de carbono en frontera contribuyen a este debate. Una situación parecida, marcada por las incongruencias, se da en torno a la gobernanza de los datos y la tecnología.

En primer lugar, no hay una convergencia real entre las normas multilaterales que configuran el régimen de derechos sobre la propiedad intelectual e industrial. En el caso de las economías en vías de desarrollo es fundamental impedir que la actual divisoria digital desencadene una nueva forma de «trampa de la renta», en la que los países emergentes y en vías de desarrollo se conviertan en pagadores de renta a los países desarrollados que hayan afianzado su posición en la economía digital, y que al mismo tiempo sean productores de una tecnología cada vez más sofisticada.

Por lo que respecta a los regímenes de datos, los enfoques reguladores a nivel nacional vienen determinados por las prioridades políticas, económicas y sociales de las respectivas políticas. La regulación se ve directamente afectada por la naturaleza del contrato social.

  • La UE, por ejemplo, favorece un Internet abierto y un flujo de datos libre siempre y cuando esté en vigor un régimen robusto de protección de los datos personales.
  • Estados Unidos tiene una visión más «mercantilista» de Internet y promueve la liberalización de los datos para estimular la innovación, el crecimiento y el comercio.

Washington se opone a las medidas para la localización de datos que puedan representar una desventaja para sus compañías tecnológicas en el extranjero. La Representante Comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, hace hincapié en las restricciones al flujo de datos como principal barrera al comercio digital.

Por lo que se refiere a China, es partidaria de un mayor reconocimiento de los derechos de soberanía en el ciberespacio y de que los estados soberanos tengan un papel más significativo en la gobernanza de Internet. En los países en vías de desarrollo, con mucha de su población todavía sin conexión online, la economía de datos ofrece unas oportunidades excelentes para despegar, así como un considerable potencial para desencadenar economías de escala y de gama.

Muchos de ellos han establecido ya medidas de protección legal para los datos públicos y personales, si bien algunos de estos carecen de la capacidad de hacer cumplir los marcos existentes. Existen visiones diversas acerca de cómo reformar la globalización.

No obstante, el debate y las recomendaciones se centran inevitablemente en áreas políticas concretas que generalmente se considera que contribuyen a la dinámica de la globalización, como el comercio y la financiación global. En este sentido, el debate sufre de una cierta «siloización» 19, Lo que se requiere es un esfuerzo multidisciplinario que permita ampliar la discusión al resto de facetas políticas de la globalización y que, de este modo, podamos reorientarla con un mayor énfasis en la equidad.

El año 2008 se estableció una «Comisión sobre el Crecimiento y el Desarrollo» que contó con el respaldo de unos cuantos gobiernos nacionales, de la Fundación William y Flora Hewlett, y del Banco Mundial. Los miembros de la Comisión fueron elegidos desde los países en vías de desarrollo sobre la base de su experiencia política.

Contaban además con el respaldo de un grupo de académicos dirigidos por el premio Nobel estadounidense Michael Spence. Sus recomendaciones fueron finalmente publicadas bajo el título de «Informe sobre el Crecimiento: Estrategias para un Crecimiento Sostenido y un Desarrollo Inclusivo». Ahora que se cumplen casi 15 años de la iniciativa, se requiere un grupo de trabajo analítico similar, también de alto nivel, que trabaje para discernir posibles maneras de «recablear» la globalización.

Como ha desarrollado este artículo y el citado estudio del mismo autor, existen ya varias recomendaciones políticas razonables y fundamentadas de varios gobiernos a niveles muy diferentes de desarrollo. Estas respuestas necesitan ser categorizadas y optimizadas poniendo el foco precisamente en cómo reparar la globalización y garantizar que su futura trayectoria esté mucho más estrechamente alineada con el objetivo de unos resultados equitativos.

Esta tendría que ser la misión de una nueva Comisión de alto nivel, en esta ocasión centrada en «Globalización, Desarrollo y Equidad». REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Acemoglu, Daron; Autor, David; Dorn, David; Hanson, Gordon.H. y Price, Brendan. «Import competition and the great US employment sag of the 2000s».

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International Negotiation.21(2), (2016), p.327-341. (en línea) https://doi.org/10.1163/15718069-12341335, Notas: 1- Véase, por ejemplo, Furceri, Loungani y Ostry (2018) sobre los impactos negativos de la desigualdad de la liberalización de la cuenta de capitales y de la globalización financiera.

También Acemoglu (2016), que sostienen que la globalización está directamente relacionada con la pérdida de puestos de trabajo y con la desigualdad en las economías avanzadas. Por su parte, Bergh y Nilson (2010) exponen que la globalización social y la desregulación están relacionadas con la desigualdad en las economías menos desarrolladas.2- Véase UNDESA (2020).3- N.

del E.: el teorema Stolper-Samuelson fue publicado en 1941 por los economistas Wolfgang Stolper y Paul A. Samuelson. Aplicado a la globalización del comercio, sugiere la tesis de que la importación de bienes y servicios de países con salarios bajos acaba provocando caídas de los salarios en los países más ricos.4- Véase Milanovic (2018), cuyo trabajo pone de manifiesto una serie de ideas cruciales sobre los ganadores y los perdedores de la globalización y sobre los factores que impulsan la desigualdad.

  • Uno de ellos es que más de la mitad de la variabilidad en los ingresos de las personas en todo el mundo puede explicarse en función del lugar donde viven.5- Véase Aguiar de Medeiros y Trebat (2017).6- Véase Rodrik (2018a).7- Véase Rodrik (2015).
  • Véase también Cooney (2016) para evidencias de una reprimarización de América Latina.8- Véase Sundaram, Schwank y von Arnim (2011); Véase también, UNCTAD, (2018).9- Véase Stiglitz (2002).10- Véase Montes, (2014).11- Véase Rodrik (2012).12- Véase Rodrik (2018b).13- Véase Wade (2003).14- Véase Falkner y Jaspers (2012) 15- Para un examen de los límites de la influencia de las potencias emergentes en la OMC, véase Wilkinson (2016).16- Véase Figge, Oebels y Offermans (2017).17- Véase OECD (2019).18- Véase Ulgen (2022).19- N.

del E.: El término siloización hace referencia a la dependencia de una empresa o ente público de unos silos de datos.