Newlands Aportacion Ala Tabla Periodica?

16.06.2023 0 Comments

Newlands Aportacion Ala Tabla Periodica
¿Cuál es el origen de la tabla periódica? Durante el siglo XIX, los químicos comenzaron a clasificar los elementos conocidos de acuerdo con similitudes en sus propiedades físicas y químicas. El final de esos estudios generó la Tabla Periódica Moderna que conocemos.

  1. Entre 1817 y 1829, el químico alemán Johan Dobereiner clasificó a algunos elementos en grupos de tres denominados triadas, ya que tenían propiedades químicas similares.
  2. Por ejemplo, en la triada cloro (Cl), bromo (Br) y yodo (I) notó que la masa atómica de Br estaba muy próxima al promedio de la masa de Cl e I.

Desafortunadamente no todos los elementos se agrupaban en triadas y sus esfuerzos fallaron para proponer una clasificación de los elementos. En 1863, el químico inglés, John Newlands clasificó los elementos establecidos en varios grupos proponiendo la Ley de Octavas, conformado por elementos de masa atómica creciente, donde ciertas propiedades se repetían cada 8 elementos.

  1. En 1869, el químico ruso Dmitri Mendeleev publicó su primera tabla periódica de los elementos organizada en orden creciente de masa atómica.
  2. Al mismo tiempo, Lothar Meyer, químico alemán, publicó su tabla propia periódica con los elementos ordenados de menor a mayor masa atómica.
  3. Mendeleev organizó su tabla en filas horizontales dejando espacios vacíos donde debían incorporar algunos elementos que aún no habían sido descubiertos.

En esa organización Mendeleev visualizó un patrón aparente: elementos con propiedades químicas similares aparecen en intervalos regulares (o periódicos) en las columnas verticales de la tabla. El respaldo a las predicciones de Mendeleev se produce tras el descubrimiento de galio (Ga), escandio (Sc) y germanio (Ge) entre 1874 y 1885 localizándolos en aquellos espacios vacíos, lo que dio aun mas valor y aceptación de su Tabla Periódica en la comunidad científica.

¿Qué aportaciones hizo Newlands en la tabla periódica?

Editorial El año internacional de la tabla periódica Cada profesión tiene un distintivo que muchas veces es un símbolo, el báculo y la serpiente de la medicina, la balanza (que tiene que ver con la química) se asocia al derecho y así cada profesión. Estos símbolos son muchas veces recordatorios históricos, filosóficos y muchas veces son entendidos por pocos.

Pero cuando a cualquier persona se le muestra la tabla periódica siempre atina a relacionarlo a la química. Muchos divulgadores científicos llevan siempre la tabla periódica en su bolsillo y también están colgadas en las paredes de las escuelas y laboratorios donde se enseña química. En setiembre de 2016 los asistentes al 20 Congreso de Mendeleev, realizado en Ekaterinburg, Rusia, decidieron proclamar al 2019 como Año Internacional de la Tabla Periódica.

Luego, tras la acción conjunta de varias sociedades científicas, las Naciones Unidas, en diciembre del 2017, lo proclamaron para todos los países que lo conforman. Un lector no químico se podría preguntar ¿qué tiene de especial la tabla periódica para que se declarase el 2019 como año internacional de ella? Pues, en el desarrollo histórico de la química, hay varios hitos importantes, uno de ellos el de Boyle al romper con la práctica alquimista y separar la química de ella, otra es la contribución de Lavoisier al mejorar la balanza, usarla para cuantificar sustancias químicas y sacar conclusiones en base a esos datos.

Asimismo, fue él quien dividió a las sustancias conocidas en ese entonces como simples en 4 grupos, el primero conformado por oxígeno, nitrógeno, hidrógeno, la luz y el calorígeno; el segundo por azufre, fósforo, carbón y los radicales del ácido muriático, del ácido fluorhídrico y el del ácido bórico.

El tercer grupo lo integraban el antimonio, plata, cobalto, cobre, arsénico, bismuto, oro, hierro, mercurio, entre otros metales. En el cuarto grupo Lavoisier puso a los óxidos de calcio, aluminio, bario y otros. Según los reportes históricos mucho antes de Mendeleev los investigadores han intentado ordenar los elementos según sus propiedades, en especial según su reactividad.

  1. Uno es estos esfuerzos son las tablas de afinidad que desde Grosse, que en 1730 hizo una de 19 columnas hasta la del francés De Fourcy, quien por 1773 ideó una tabla de afinidad que arreglaba a los elementos en listas verticales de 36 columnas en base a su reactividad de unos con otros.
  2. Pero la más importante tabla de afinidad fue la de Bergman, quien en 1775 elaboró una de 59 filas con 50 columnas y además definió la afinidad como la tendencia de las especies químicas a combinarse con ciertas sustancias o especies con preferencia mayor que con otras.

Ya en el siglo 19, es importante mencionar que en 1817 el alemán Johann W. Döbereiner arregló los elementos en grupos de tres, llamándolos triadas. Alexandre-Emile Béguyer de Chancourtois, en 1862, arregló los elementos en una espiral -ordenándolos por su peso atómico- que estaba dentro de un cilindro metálico y se veía a los que tenían propiedades similares en líneas verticales, Chancourtois proclamó entusiasmado: “las propiedades de las sustancias son las propiedades de los números”.

En 1865 John Newlands arregló los elementos en el orden que l denominó equivalentes, de tal modo que se formaba 8 grupos constituidos por 7 elementos por grupo, donde el primer grupo estaba constituido por el hidrógeno, litio, glucinio, boro, carbono, nitrógeno y oxígeno, notando que el octavo elemento comenzando desde uno cualquiera era una repetición de la misma clase del primero.

La denominó ley de las octavas y relacionaron con la escala de las notas musicales por la formación musical que tenía Newlands. Dmitri Ivanovich Mendeleev (1934-1907) fue un científico ruso muy prolífico, tuvo cerca de 500 publicaciones científicas entre libros y artículos.

  1. También hizo importantes contribuciones en la ciencia física, de hecho fue director de la Cámara de Pesos y Medidas de Rusia.
  2. El gran aporte de Mendeleev, en marzo de 1869, es el arreglo de los elementos según su peso atómico creciente cuyas propiedades se repetían en intervalos definidos, lo que se conoce como tabla o mejor como sistema periódico, pero además de ello descubre la ley periódica.

Esta ley, al igual que las leyes de la física, era predictiva, si bien no tuvo una formulación matemática. Pero ese carácter predictivo fue un hecho de suma importancia. Por ello, es que aparte de que Mendeleev ordenó los elementos -que eran cerca de 60 los conocidos en 1869- en un sistema innovador antes confuso y caótico, la ley periódica podía no solo predecir la existencia de los elementos desconocidos en tiempo de Mendeleev, sino también predecir sus propiedades.

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Tal es el caso de las predicciones de Mendeleev del eka-alumnio, eka-boro y eka-silicio, en 1875 se descubrió el galio (eka-alumnio), en 1879 el escandio (eka-boro) y en 1886 el germanio. El cumplimiento de estas predicciones causó un gran impacto en el mundo científico. Es de resaltar que en realidad Mendeleev predijo la existencia de 10 elementos químicos faltantes en su sistema periódico.

Posteriormente, en diciembre de 1869, el alemán Lothar Meyer publicó un arreglo similar al de Mendeleev. Resulta curioso que inicialmente Mendeleev, Meyer y otros investigadores no mencionaron la palabra tabla, sino sistema periódico. En años posteriores se acuñó el término de tabla periódica.

  • Aún en la actualidad, en algunos países, se usa el término sistema periódico y en otros tabla periódica.
  • Posteriormente hubo modificaciones al sistema periódico de Mendeleev y tras los avances de la teoría atómica, el número atómico y la estructura electrónica ocuparon el sitial que ahora tienen.
  • Asimismo, se han establecido criterios muy estrictos para reconocer a un nuevo elemento químico.

El año pasado un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, por medio de un programa de inteligencia artificial, aprendió en pocas horas a distinguir entre diferentes átomos de una lista de compuestos químicos de una base de datos que estaba en línea, tras lo cual pudo recrear la tabla periódica.

Esto fue un hito importante debido a que la inteligencia artificial fue capaz de reproducir un descubrimiento humano que requería no solo datos sino de crear relaciones complejas. Ello permite predecir que de aquí a unos años el sistema periódico no sólo continuará dándonos sorpresas sino que la inteligencia artificial abre muchas áreas fascinantes de investigación.

Dr. Mario Ceroni Galloso Miembro de la Sociedad Química del Perú

¿Qué dijo Newlands sobre la tabla periódica?

John Newlands (a la izquierda), un químico inglés, redactó un trabajo en 1863 en el que clasificaba los 56 elementos estableciendo 11 grupos basados en propiedades físicas similares y mencionaba que en muchos pares de elementos similares existían diferencias en la masa atómica relacionadas con algún múltiplo de ocho.

¿Cómo ordenó la tabla periódica Newlands?

Primeros intentos de organizar elementos – Para el año 1700, sólo se habían identificado y aislado un puñado de elementos. Varios de estos, como el cobre y el plomo, se conocían desde la antigüedad. A medida que mejoraban los métodos científicos, la tasa de descubrimiento aumentó dramáticamente.

  1. Con el número cada vez mayor de elementos, los químicos reconocieron que puede haber algún tipo de forma sistemática de organizar los elementos.
  2. La pregunta era: ¿cómo? Una forma lógica de comenzar a agrupar elementos fue por sus propiedades químicas.
  3. Es decir, poner elementos en grupos separados en función de cómo reaccionaron con otros elementos).

En 1829, un químico alemán, Johann Dobereiner (1780-1849), colocó varios grupos de tres elementos en grupos llamados tríadas, Una de esas tríadas fue litio, sodio y potasio. Las tríadas se basaron tanto en propiedades físicas como químicas. Dobereiner encontró que las masas atómicas de estos tres elementos, así como otras tríadas, formaban un patrón.

Cuando las masas atómicas de litio y potasio se promediaron juntas \(\left( \frac = 23.02 \right)\), fue aproximadamente igual a la masa atómica del sodio (22.99). Estos tres elementos también mostraron reacciones químicas similares, como reaccionar vigorosamente con los miembros de otra tríada: cloro, bromo y yodo.

Si bien el sistema de Dobereiner allanaría el camino para ideas futuras, una limitación del sistema de tríada era que no todos los elementos conocidos podían clasificarse de esta manera. El químico inglés John Newlands (1838-1898) ordenó los elementos en orden creciente de masa atómica y notó que cada octavo elemento exhibía propiedades similares. Figura \(\PageIndex \) (Crédito: John Alexander Reina Newlands; Fuente: Commons Wikimedia, Newlands Periodiska System 1866 (opens in new window) ; Licencia: Dominio público)

¿Que realizó y que observó John Newlands en 1864?

3q7 3 Breve historia Ley de las tríadas En 1817 Johann observó que el peso atómico del estroncio era aproximadamente la media entre los pesos del calcio y del bario, elementos que poseen propiedades químicas similares. En 1829, propuso que en la naturaleza existían tríadas de elementos de forma que el central tenía propiedades que eran una media de los otros dos miembros de la tríada.

  • Ley de las Octavas En 1864, John publicó su versión de la tabla periódica clasificando los 56 elementos y estableciendo 11 grupos basados en propiedades físicas similares.
  • Vio que entre los elementos con propiedades similares existían diferencias en la masa atómica relacionadas con múltiplos de ocho.

Su ley establecía que un elemento dado presentaría unas propiedades análogas al octavo elemento siguiendo la tabla.

¿Qué es la ley de las octavas de Newlands?

20/8/1864: primera versión de la «ley de las octavas» – Published 20/08/2016 Aut.: M. Macho, Divulgación, Física, Historia, Química 1 Comment Etiquetas: “ley de las octavas”, Dmitri Mendeléyev, John Alexander Reina Newlands, masa atómica, octavas de la música, On Relations Among the Equivalents, peso atómico, propiedades físicas y químicas, Sistema periódico de Newlands, tabla periódica El 20 de agosto de 1864, el químico analítico John Alexander Reina Newlands (1837-1898) publicó el artículo On Relations Among the Equivalents ( Chemical News 10, 94-95).

  • Se trataba de una primera versión de la ley de las octavas que afirma que, cuando los elementos se enumeran en orden de aumentar el peso atómico, las propiedades físicas y químicas similares se repiten a intervalos de ocho.
  • Newlands comparó esta periodicidad con las octavas de la música: su teoría fue ignorada por sus contemporáneos hasta que Dmitri Mendeléyev (1834-1907) publicó su tabla periódica, también basada en las masas atómicas.

Visto en August in Chemistry (Carmen Giunta, Le Moyne College) Esta entrada participa en la LIX Edición del Carnaval de Química, acogido en Hablando de Ciencia,

¿Quién hizo la primera versión de la tabla periódica?

El 6 de marzo de 1869 el químico Dmitri Mendeléyev presenta una primera versión de su tabla periódica de elementos ante la Sociedad Química de Rusia.

¿Cómo Newlands dispuso a los elementos y por qué?

Newlands dispuso a los elementos en filas horizontales de 7 en 7, resultando periodos en que el octavo elemento se parecía en propiedades al primero; el noveno al segundo; el décimo al tercero y así sucesivamente. Por lo cual los que tengas propiedades semejantes tienen que quedar en la misma columna.

¿Quién fue el creador de la ley de las octavas?

John A Newlands – La ley de las octavas.

¿Quién ordenó a los elementos de 7 en 7?

Dmitri Mendeleev y la ley periódica de los elementos.

¿Qué es la ley de la triada?

Una tríada es una agrupación de tres elementos en orden de masa atómica. La ley de las tríadas de Dobereiner trata de poner tres elementos en orden de peso atómico. El promedio de las masas atómicas del primer y tercer elemento es la masa atómica del segundo elemento.

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¿Por qué se dejaron de usar las octavas?

Cuenta Gjerdingen en Music in the Galant Style que en los conservatorios de Nápoles había una orientación pragmática en la formación de los jóvenes compositores. El maestro tenía que impartir las particularidades de una praxis viva. Cuando se le planteó una difícil pregunta de “por qué”, del tipo que les gusta a los principiantes, se dice que el gran maestro Durante respondió “Queridos, hacedlo así porque así se hace.

Debe ser así porque lo verdadero y lo bello son uno, y en esto no me equivoco. No puedo deciros las razones que me pedís, pero podéis estar seguros de que los maestros que vengan después de mí las encontrarán, y de los preceptos que os doy ahora, harán muchos axiomas que se convertirán en reglas infalibles”.

La pregunta es ¿por qué evitamos las quintas y las octavas paralelas en la clase de armonía? Cuando hago esta pregunta a estudiantes que ya han hecho algo de armonía me suelen responder dos cosas. Una que deducen ellos es que “suenan mal” (como está prohibido debe ser porque suenan mal) y otra, que intuyo que han oído alguna vez, que es “suena antiguo”.

  1. Vamos a intentar concretar esas respuestas.
  2. Empecemos por la segunda.
  3. Suena antiguo”.
  4. Esta respuesta es interesante porque implica una cuestión estilística.
  5. Según me explican no se hacen quintas y octavas paralelas para diferenciar el estilo de músicas anteriores como el organum, donde la polifonía se basaba precisamente (aunque no exclusivamente) en conducciones paralelas de octavas, quintas y cuartas.

La cuestión es si son realmente los movimientos paralelos los que producen la sonoridad arcaica. El tema de los rebeldes hace sonar tríadas mayores en estado fundamental que se mueven en paralelo, con las consiguientes quintas paralelas. Bien jugado, Sr.

  • Williams, bien jugado.
  • En realidad, como indica Mark DeVoto, no son los movimientos paralelos la causa principal de la sonoridad arcaica sino (entre otras cosas) el uso de quintas abiertas, es decir sin tercera.
  • Es la fuerza consonante, si esa es la palabra correcta, de la quinta justa lo que la marca auditivamente con una cualidad sonora particular, una cualidad sonora que fue ampliamente apreciada en la música de la Edad Media, pero que se utilizó con mucha más discreción a partir del siglo XVI, ya que el sonido de la tríada completa (fundamental, tercera y quinta, con o sin duplicación) se aceptó mucho más, sobre todo en la música vocal.

El sonido de la tríada abierta era un elemento especial. Un ejemplo de evocación de esta sonoridad arcaica lo encontramos en el final del Kyrie del Requiem de Mozart cuyo acorde final consta de fundamental, quinta y octava, pero sin tercera. La primera razón es todavía más difícil de sostener ¿Qué suena mal de una sucesión de octavas? ¿O de quintas? Y sin embargo podríamos decir que en estas dos explicaciones hay algo de cierto: la razón tiene que ver con el estilo y con la sonoridad, solo que el tema es algo más complejo.

El investigador David Huron recogió el guante de Durante y aunque sus investigaciones no nos proporcionarán reglas infalibles (como creía Durante) sí que propondrán unos axiomas que expliquen la tendencia a evitar estos movimientos paralelos. En Voice Leading: The science behind a musical art Huron explica que dados todos los elementos sensoriales el cerebro intenta organizar esos elementos en una imagen donde todos los elementos son incluidos y tienen sentido.

Cuando esto se logra experimentamos una leve sensación de placer. Cuando no, experimentamos una leve sensación de irritación. Considera la regla que prohíbe octavas paralelas. Cuando un violín solo toca una escala ascendente, se producen muchas octavas paralelas puesto que todos los armónicos se desplazan juntos ascendentemente.

De hecho, la investigación nos dice que esos movimientos paralelos de frecuencias ayudan a unir los parciales de manera que los oyentes forman una imagen auditiva del violín unificada. ¿Pero qué ocurre cuando tanto el primer como el segundo violín tocan una escala en octavas? En este punto el cerebro probablemente amalgamará todos los parciales del primer y del segundo violín en un único “super-instrumento”, o instrumento virtual.

Esto, en sí mismo, no es malo. Podemos tener dos violines tocando un pasaje en octavas con una pequeña consecuencia perceptiva: el cerebro simplemente oiría los dos instrumentos como una imagen auditiva individual, Como ocurre con las tres cuerdas de la nota de un piano, la mayoría de oyentes no serían conscientes del numero real de fuentes sonoras.

Los problemas nacen, sin embargo, cuando el cerebro está desconcertado sobre cómo analizar la escena auditiva. En un momento el cerebro puede segregar dos instrumentos como imágenes auditivas separadas, pero en el siguiente momento, los dos instrumentos se funden en una única imagen auditiva. En un pasaje que por lo demás presenta buena conducción de las voces, una única octava paralela puede sembrar la semilla de la duda en el sistema auditivo acerca de la correcta asignación de parciales a imágenes,” Aquí, y resumiendo todo lo anterior, entra en juego el concepto de fusión armónica, es decir la posibilidad de que dos fuentes sonoras independientes sean interpretadas como una única imagen sonora.

Durante un tiempo algunos autores como Stumpf consideraron que la fusión armónica medía el grado de consonancia de dos sonidos, sin embargo Huron cuenta que Stumpf acabó retractándose de su propia teoría, aceptando que la fusión armónica y la consonancia son dos fenómenos perceptivos diferentes.

Según Huron los resultados experimentales de estudios acerca de la consonancia y la fusión armónica se reflejan en la tradicional clasificación de los intervalos armónicos en tres clases: consonancias perfectas (unísonos, octavas, quintas y, dependiendo del contexto, cuartas justas), consonancias imperfectas (terceras y sextas mayores y menores) y disonancias (segundas y séptimas mayores y menores y tritonos).

Estas tres categorías podrían ser definidas según los criterios de consonancia y función armónica, así las consonancias perfectas se definen por un alto grado de consonancia y de fusión armónica. Las consonancias imperfectas presentan un alto grado de consonancia pero sin embargo un menor grado de fusión armónica.

  1. Por su parte las disonancias presentan bajos grados tanto de función armónica como de consonancia.
  2. De este modo vemos por qué son las octavas y las quintas los intervalos con los que debemos tener cuidado, y no así las terceras y las sextas que a pesar de ser consonantes, al tener menor grado de fusión armónica no plantean “dudas” a nuestro cerebro (es decir, se perciben de manera independiente sin dificultad).

Además, como ya había sugerido Helmholtz en el siglo XIX, el movimiento en la misma dirección de dos tonos contribuye a su fusión perceptiva, un fenómeno conocido como Pitch co-modulation, Por lo tanto, en una música que prime el aspecto polifónico donde la independencia de las voces sea una prioridad se tiende a evitar situaciones que favorezcan la fusión de dos sonidos —que como acabamos de ver son precisamente el emplear intervalos con alto grado de fusión armónica, y movimientos paralelos, aunque hay otras —, ya que difuminan momentáneamente la percepción de una imagen sonora precisa.

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Escribía Schönberg en Estudios preliminares de contrapunto (p.27) que “las octavas paralelas destruyen la independencia de las partes”. Sin embargo añadía que “contra las quintas paralelas sólo habla la tradición. No hay ninguna razón física o estética para esta prohibición”. Se equivocaba. La razón es física y equivalente a la de las octavas (por tanto también estética): la fusión armónica.

Así que finalmente podemos decir que la prohibición de quintas y octavas paralelas está irremediablemente ligada al estilo. En concreto a aquel o aquellos estilos que primen la conducción y percepción de voces independientes. Dos aclaraciones:

Esta visión horizontal no se restringe a la música más explícitamente polifónica como una fuga, sino que rigió la composición en general hasta finales del siglo XIX. Lo vemos en el siguiente ejemplo. A pesar de estar elaborado con una figuración de acordes que parece enfatizar la dimensión armónica vertical, el pasaje se desarrolla a partir de un armazón contrapuntístico conformado por una escala ascendente en el bajo, adornada con un doble retardo 9-8/7-6 a cada paso. En palabras de Gjerdingen, en este período “la armonía no es más que un cuento de hadas que se cuenta sobre el contrapunto”. Cuando consideramos las quintas y octavas debemos tener en cuenta las partes reales, es decir, aquellas voces que son independientes, y diferenciarlas de las líneas duplicadas por un efecto de orquestación o color, pero que no pretenden ser voces independientes. Antes fui un poco tramposo, ya que esto es lo que ocurría en el ejemplo de Sibelius. Los dos fagotes tocan la misma melodía, doblada en octavas para obtener un color especial, pero que representa una única voz.

_ Que la independencia de las voces es la razón principal de la ausencia de quintas paralelas da fe el siguiente ejemplo de Palestrina, tomado del Credo de la misa In te Domine speravi a cuatro voces. En ese breve fragmento suenan tres quintas justas consecutivas. Por supuesto, cuando las prioridades cambian y ya no se considera imprescindible percibir líneas melódicas independientes las reglas respecto a quintas y octavas dejan de tener sentido. Ahora ya no primará la conducción que facilite la independencia de las voces, sino la sonoridad general en cada momento. DEBUSSY: ¡Sí, sí, sí! GUIRAUD: ¿Pero cómo saldrías de esta? No digo que lo que haces no sea bello, pero es absurdo teóricamente. DEBUSSY: No hay teoría. Sólo tienes que escuchar. El placer es la ley. Es importante hacer una aclaración que Huron introduce más adelante, la diferenciación entre escucha sintética y escucha analítica (p.168).

  • Cuando dice que “el cerebro simplemente oiría los dos instrumentos como una imagen auditiva individual” se refiere a una escucha sintética, en la que la atención se centra en el conjunto.
  • Si realizamos una escucha analítica y centramos nuestra atención sobre elementos concretos sí que podemos distinguir los dos instrumentos tocando a una octava de distancia.

Lo podemos comprobar en el ejemplo de la sinfonía de Sibelius que escuchamos antes. Huron, Voice Leading: The science behind a musical art, p.21-22 Huron añade finalmente que no existen intervalos temperados que presenten baja consonancia y alta fusión armónica, aunque este efecto se daría en octavas, quintas o unísonos extremadamente desafinados.

Por ejemplo los inicios de nota simultáneos. “Los tonos simultáneos tienden a fusionarse en una sola imagen auditiva cuando sus inicios están sincronizados.” Huron, p.105. “Todavía siendo estudiante en el conservatorio, a Emmanuel le atraían los modos medievales y planeaba introducirlos en sus composiciones.

Se topó sin embargo con la desaprobación severa de su maestro Léo Delibes, resultando en que Emmanuel buscara el apoyo del más abierto de mente Giraud, con quien pudo seguir sus estudios de forma no oficial. Debussy había mantenido la amistad con su antiguo maestro Giraud, y en 1889 y 1890, tras sus visitas a Bayreuth, a menudo comentaba asuntos estéticos con él.

¿Quién dejo espacios vacíos en la tabla periódica?

Predicciones originales de 1870 – Los cuatro elementos predichos que eran de menor masa atómica que los elementos de las tierras raras, ekaboro (Eb), ekaaluminio (Ea), ekamanganeso (Em), y ekasilicio (Es), demostraron ser buenos predictores de las propiedades del escandio, galio, tecnecio y germanio respectivamente, y cada uno rellenaba el lugar de la tabla periódica asignado por Mendeléiev.

Las versiones iniciales de la tabla periódica no daban a los elementos de las tierras raras el tratamiento que ahora se les da, lo que ayuda a explicar el por qué las predicciones de Mendeléiev para estos elementos desconocidos más pesados no fueron tan bien como las predicciones de los cuatro elementos más ligeros, y por qué esas otras predicciones no son tan conocidas o documentadas.

El químico ruso Dmitri Mendeléyev (1834-1907) al crear su tabla periódica apreció que la secuencia periódica no coincidía y dedujo que esta contenía algunos espacios y predijo que estos corresponderían a elementos químicos todavía por descubrir. Para nombrarlos usó tres palabras eslavas ​ (que son idénticas a sus traducciones en sánscrito ) a modo de prefijoides:

  • eka- (‘uno’ o ‘1′) para indicar el primer elemento debajo de uno conocido. Ejemplos:
    • « ek actinio » (o « dvi lantano»), actualmente llamado untriennio
    • « ek aluminio » (Ea), actualmente llamado galio
    • « eka boro » (Eb), llamado escandio desde su descubrimiento en 1879
    • « eka iodo », actualmente llamado ástato
    • « eka manganeso » (Em), llamado tecnecio desde su descubrimiento en 1939
    • « eka plomo », actualmente llamado flerovio
    • « eka rradón », actualmente llamado oganesón y anteriormente ununoctio
    • « eka silicio » (Es) llamado germanio desde su descubrimiento en 1886
    • « eka tantalio », llamado protactinio desde su descubrimiento en 1917
  • dvi- (‘dos’ o ‘2′) para indicar el segundo elemento debajo de uno conocido. Ejemplo:
    • « dvi cesio », llamado francio desde su descubrimiento en 1939
    • « dvi lantano » (o « eka actinio »), actualmente llamado untriennio
    • « dvi telurio » (llamado polonio desde su descubrimiento en 1898)
  • tri- (‘tres’ o ‘3′) para indicar el tercer elemento debajo de uno conocido.
    • « tri manganeso » (llamado renio desde su descubrimiento en 1925).

¿Cuántas triadas hay en la tabla periódica?

A estos elementos agrupados de tres en tres les llamó triadas. Estas triadas las estableció en elementos del tipo: cloro- bromo-yodo, litio-sodio-potasio, azufre selenio-telurio, entre otros En 1850 se conocían unas 20 triadas que indicaban la existencia de una ley.

¿Qué aportacion hizo Johann Dobereiner y Newlands para agrupar los elementos?

El descubrimiento verdaderamente importante realizado por Döbereiner fue en 1817 cuando declaró la similitud entre las propiedades de algunos elementos, relacionando sus pesos atómicos. Luego en 1827 se dio cuenta de la existencia de otras agrupaciones de tres elementos que tenían una relación entre sí.

¿Quién ordenó a los elementos de 7 en 7?

Dmitri Mendeleev y la ley periódica de los elementos.

¿Quién fue el creador de la ley de las octavas?

John A Newlands – La ley de las octavas.

¿Quién fue el creador de la tabla periódica de los elementos?

Dmitri Mendeléyev, el creador de la primera tabla periódica de los elementos.