14/08/2019 MRH

La Tragedia de los Comunes: Consumo y Sobrepoblación

[vc_row][vc_column][vc_column_text]En la antigüedad, no existía la palabra “límite” entre los hombre y por consecuencia los hombres eran libres de decidir lo que quisieran sin contemplar los efectos positivos o negativos de sus acciones con otros.

La palabra límite comenzó a tomar posición después de que las primeras tribus, comenzaron a establecer reglamentos internos para definir las reglas entre sus habitantes. Posteriormente estas tribus, comenzaron a adueñarse de su territorio para construir sus hogares. En este espacio, se aprovechaban los recursos naturales ilimitadamente, ya que se pensaba que éstos eran infinitos. Posteriormente la población fue creciendo y fue necesitando de más recursos para sobrevivir, al ver esta necesidad se comenzaron a establecer límites en los recursos por habitantes con el fin de cuidar los bienes disponibles y lograr un reparto equitativo entre sus miembros.

Con el paso de los años, se comenzaron a establecer naciones y dentro de éstas, a líderes que gobernaran a sus habitantes. Conforme fueron naciendo diferentes necesidades, se fueron creando legislaciones que permitieran establecer los derechos y las restricciones de los ciudadanos, dando pauta a la palabra “libertad”, la cual se convierte en la destrucción de nuestro entorno.

El término “tragedia de los comunes” fue utilizado por Garrett Hardin en 1968 en la revista Science (1), en donde se puede identificar que los problemas sociales se derivan de la sobrepoblación, ya que vivimos en una cultura en donde el hombre solamente se interesa en conseguir su bien común sin contemplar a terceros, entonces, si continuamos creciendo nuestra población exponencialmente con esta cultura, solo vamos a encaminar a nuestro planeta a su destrucción. Por otro lado, es importante considerar que nuestro planeta tiene una superficie limitada con recursos finitos, por lo tanto, el crecimiento de la población debería de estar planificada adecuadamente.[/vc_column_text][vc_single_image image=”4348″ img_size=”large” alignment=”center” style=”vc_box_shadow”][vc_column_text]Por otro lado, al tener toda la libertad sobre los recursos comunes, nos lleva a querer obtener su aprovechamiento máximo para interés personal, sin embargo, a pesar de que sabemos que los recursos son finitos y que al sobreexplotarlos estamos contribuyendo a su destrucción y agotamiento, continuamos estas prácticas sin restricción. Por ejemplo, la sobreexplotación de los mantos acuíferos nos lleva a la erosión del suelo y a pesar de ello se continúa extrayendo agua sin poner límites en su aprovechamiento.

La contaminación también es parte de la sobrepoblación y va ligada con la libertad de comprar artículos sin analizar cómo se deben de desechar tanto los empaques como el producto al concluir su vida útil. Sin embargo, tenemos que considerar que al destruir o contaminar los recursos naturales, se vuelve difícil reparar los daños, ya que no es simple producirlos o purificarlos.

Finalmente, la única forma de conservar los recursos naturales es teniendo conciencia del número de hijos que son sustentables para nuestro planeta y a pesar de que es difícil decidir los hijos a los que tiene derecho una pareja, en China se estableció en 1979 que solamente se tendría derecho a un hijo por familia, esto debido a su crecimiento poblacional excesivo. Por otro lado, nos encontramos en una realidad en donde el agua comienza a escasearse en diferentes lugares, un ejemplo es la Ciudad del Cabo, en donde en el año 2018, se comenzó a racionalizar a 25 litros de agua por persona y actualmente se está trabajando para buscar otras alternativas para obtener el recurso.

En conclusión; la sobrepoblación, la libertad y la falta de conciencia, nos llevan al agotamiento y destrucción de nuestro planeta. Así mismo, además de saber que podemos destruir nuestro entorno y ver cómo se van extinguiendo miles de especies, no hacemos nada para cambiar nuestros hábitos. Lo único que obliga a un individuo cambiar sus actividades, es la necesidad de obtener algo, pero desafortunadamente el ser humano no verá la necesidad de proteger los recursos naturales hasta que éstos se encuentren completamente agotados.

 

Referencias

(1) Garrett Hardin (1968), The Tragedy of the Commons, Science, New Series, Vol. 162, No. 3859 (Dec. 13, 1968), pp. 1243-1248, en http://pages.mtu.edu/~asmayer/rural_sustain/governance/Hardin%201968.pdf[/vc_column_text][vc_row_inner equal_height=”yes” content_placement=”middle” css=”.vc_custom_1546633670243{padding-top: 10px !important;padding-right: 10px !important;padding-bottom: 10px !important;padding-left: 10px !important;background-image: url(https://normasambientales.com.mx/wp-content/uploads/2019/01/fondo_consultores.png?id=3958) !important;background-position: center !important;background-repeat: no-repeat !important;background-size: cover !important;}”][vc_column_inner width=”1/4″][vc_single_image image=”3926″ alignment=”center” style=”vc_box_shadow” onclick=”custom_link” link=”https://normasambientales.com.mx/consultores/mrh/”]

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