13/11/2019 Donaldson Latam

Súmate a los retos para enfrentar el cambio climático

El incremento este año de movimientos liderados por jóvenes y activistas como Greta Thunberg (Fridays for Future – Suecia), Alexandria Villaseñor (Earth Uprising – Argentina), Jamie Margolin (This is Zero Hour – Colombia), Chiara Sacchi (Children vs Climate Crisis – Argentina) o Sofía Molina (Cococu – México) son claros ejemplos de que la humanidad está haciendo caso al llamado para combatir el calentamiento global. Si bien desde el Acuerdo de París en 2015 se han propuesto planes e iniciativas para que gobiernos y sector privado participen acciones que ayuden a reducir los indicadores, es evidente que los compromisos aun no toman forma y que se actua bajo discursos que poco nos ayudan a dar un giro para cambiar el paradigma y por ende la realidad en la que nos encontramos.

Y no es de extrañarse que el avance sea lento, pues estamos frente a la transformación económica y tecnológica más importante de los últimos siglos. Se necesita cambiar los modelos de producción, distribución y sobre todo de consumo responsable de todo lo que la industria produce y que para ciertos países podría representar una crisis y para otros oportunidades de sobrevivir. Por eso todos jugamos un papel importante para movilizar los recursos necesarios para generar y controlar el impacto de ese cambio en todos los sectores, desde la pobreza, la innovación, educación e innovación, etc.

Tenemos una gran responsabilidad: combatir el cambio climático a la vez que generamos oportunidades para luchar contra la desigualdad económica, social y tecnológica en la que vivimos día con día. Es decir el reto no solo se trata de generar soluciones, también que estas sean justas para todos. Con voluntad y perseverancia, las nuevas generaciones en conjunto con investigadores y expertos, nos siguen mostrando que es posible trabajar por un futuro mejor. Nos han llevado de la primera fase, la concientización para pasar al diseño de propuestas y comunicación activa que nos permite actuar no solo con esperanza, también con determinación e inteligencia para involucrarnos con acciones en los siguientes retos: generación de fuentes de energía alternativas, ciudades sostenibles y alimentación sustentable.

Fuentes de Energía Alternativas

Para avanzar en la descarbonización y por tanto en la curva de adopción tecnológica de nuevas fuentes de energía que compitan en precio, eficiencia y sostenibilidad con las existentes, se necesita que las grandes empresas energéticas dediquen más recursos para el investigación y desarrollo, más en comparación a los beneficios que generan con lo que hoy producen.

Apostar e invertir en nuevas formas de producir y almacenar energía limpia, como celdas solares, aerogeneradores, almacenimiento de hidrógeno y baterías de flujo no solo permite obtener fuentes de energía inagotables, no contaminantes y de baja huella hídrica, también reduce las importaciones energéticas de combustibles fósiles y su uso, a la vez que genera riqueza y empleo local que contrubuye al desarrollo sostenible.

De acuerdo al informe “What a Waste 2.0” del Banco Mundial(1), en la esfera de la economía circular, la descomposición de los residuos orgánicos está generando emisiones a la atmósfera con un efecto de calentamiento global equivalente a 25 veces el de CO2. Gestionarlos ineficientemente tiene como consecuencia la contaminación de los oceános, afectando dicho ecosistema al mismo tiempo que provoca la obstrucción de drenajes que causan inundaciones y enfermedades; siendo el turismo, la producción de alimentos y el desarrollo económico local los más afectados.

Por lo que proyectos para convertirlos en gas renovable que se pueda utilizar para el transporte, los hogares y la industria es de suma importancia para promover el crecimiento económico y minimizar el impacto ambiental del consumo generado por la industria y sociedad.

Ciudades Sostenibles

Las ciudades son las responsables de más del 60% del dióxido de carbono, cifra alarmante ya que ocupan el 2% del territorio mundial(2), por tanto se necesita mejorar la planificación de su crecimiento y gestión para  que su impacto esté alineado a los ODS.

Una ciudad sostenible tiene como pilares el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección ambiental a corto y largo plazo. Sus integrantes, desempeñan un papel clave en la lucha contra el cambio climático ya que lideran la transición energética hacia la descarbonización, integrando soluciones de economía circular que entre sus beneficios está la calidad del aire, la protección y consumo responsable de los recursos naturales, mejor movilidad y oportunidades para el desarrollo de una nueva generación de empresas que atienden responsablemente las necesidades que tiene el planeta.

En México, el Índice de Ciudades Sostenibles del 2018(3) reporta que las ciudades con promedio más alto son Guadalajara (58.31%), Aguascalientes (57.92%) y el Valle de México (57.19%), generando impacto en los rubros de erradicación de la pobreza, acciones por el clima, agua limpia y saneamiento, alianzas estratégicas y fortaleza en las instituciones jurídicas.

Para seguir el ejemplo de estas ciudades, hay que trabajar activamente proyectos de captación y reutilización de agua, alternativas de movilidad, fuentes de energías limpias, consumo responsable, comercio justo, etc., dichos proyectos muchas veces son versiones piloto que posteriormente son replicados en otros entornos a diferente escala. La industria juega un papel importante en involucrarse con su localidad para la gestión efectiva de sus residuos sólidos, para el control ambiental de sus emisiones al medio ambiente, para co-crear soluciones ecológicas junto a sus empleados y aliados de la sociedad y gobierno.

Alimentación Sustentable

De acuerdo al informe Shaping the Future of Livestock de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)(4), el ganado ocupa más del 70% de las tierras de uso agrícola y solo representa el 18% del consumo de calorías a nivel mundial.

Lo preocupante es que dicha cifra no se reparte equitativamente en los países, puesto que es en los de mayor ingreso donde se reporta la mayor cantidad de consumo de carne; además se prevee un crecimiento de consumo del 80% en países de bajos y medianos ingresos para el 2030 y de 200% para el 2050.

El crecimiento acelerado de esta tendencia implica varios riesgos de alimentación, salud, protección de los recursos y del medio ambiente. Por otra parte, la transición hacia dietas que dependan menos de la carne y más de alimentos orgánicos, podría salvar hasta ocho millones de vidas para 2050.

Respecto al impacto ambiental, las áreas de oportunidad se encuentran en la producción y consumo de alimentos que generen una baja huella de carbono e hídrica, protección de los ecosistemas para el cultivo y reforestación, la cadena de valor para el consumo de los alimentos. Por tanto se necesita trabajar en proyectos que incentiven las buenas prácticas en el proceso de producción y consumo de alimentos, sensibilizar al consumidor sobre las consecuencias sociales y ambientales del desperdicio de alimentos, así como proyectos para fomentar un cambio de hábitos hacia un consumo ético y responsable con el medio ambiente.


Desde la industria, la sociedad y en lo individual podemos sumarnos a los retos para enfrentar el cambio climático; ya sea optimizando la logística de transportación o concientizando sobre el uso adecuado de los residuos de la empresa, creando modelos de negocio basados en la economía circular para fortalecer las cadenas de valor y generar más oportunidades de crecimiento económico, o simplemente cambiando nuestra dieta a una flexitariana o vegana al menos un día a la semana.

La transición requiere de un cambio de hábitos y de comportamiento, de pasar de la cultura del consumo masivo del usar y tirar a la del reciclaje y reutilización. Se trata de desconectar la idea de que “vivir bien” implica el disponer y consumir excesivamente de recursos y que un estilo de vida feliz no significa tener que destruir el planeta. Este cambio no debería de necesitar incentivos económicos para lograrlo, basta con ver el impacto para nuestra generación y sobre todo para las generaciones futuras que hoy alzan la voz por un planeta que debe ser protegido y tratado con respeto.

 

Referencias:

1. Informe del Banco Mundial: Los desechos a nivel mundial crecerán un 70 % para 2050, a menos que se adopten medidas urgentes – Banco Mundial, (2018). https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2018/09/20/global-waste-to-grow-by-70-percent-by-2050-unless-urgent-action-is-taken-world-bank-report

2. Ciudades Sostenibles para hoy y para las futuras generaciones – WWF, (2014). https://www.wwf.es/nuestro_trabajo_/clima_y_energia/ciudades_sostenibles/

3. Índice de Ciudades Sostenibles – CitiBanamex, (2018). https://indicedeciudadessostenibles2018.lnpp.cide.edu/

4. Shaping the future of Livestock – FAO, (2018). http://www.fao.org/3/i8384en/I8384EN.pdf

Autor del Artículo

Donaldson

Empresa que ofrece soluciones de filtración que mejoran la vida de las personas, optimizan el desempeño de los equipos y protegen el medio ambiente.